HISTORIAS DE ROCK
Biografias Y Discografias De Musica Rock

Zarama

ZARAMA




 

BIOGRAFIA

DISCOGRAFIA



Zarama, banda de Santurtzi (BizKaia) formada el verano en que “los Pistols dan el campanazo”, son uno de los grupos de rock pioneros en el uso del euskera para todas sus canciones. Pieza clave en lo que, en palabras de Nacho Cicatriz, tal y como recogió Elena López Aguirre, periodista musical y miembro de Potato, fue el paso del "txistu a la telecaster" en el panorama de la música en el Euskadi de los 80. En una escena dominada principalmente por cantautores y grupos como Itoiz o Errobi, por ejemplo, Zarama fueron los primeros en editar un sencillo de punk-rock en euskera. Como también ocurriera con otros grupos de aquella época (así lo reconocía Xabier Montoia, primer cantante de Hertzainak, ante las cámaras de Iker Trebiño en su historia sobre el rock vasco, o Kortatu, que no grabaron un disco completamente en euskera hasta el "Kolpez Kolpe" (Oihuka, 1988)), “la fascinación por la lengua reprimida” les obligó primero a adquirir la fluidez suficiente para cantar y componer en la misma.

Con la misma determinación quedó claro cuál sería el tipo de música que haría el grupo. Como lo cuenta Roberto Moso, cantante de la banda, periodista y escritor, en su libro “Flores en la Basura” (Zirkus, 2003), se trataba de “(…) rock and roll, sinónimo para nosotros de ruido, velocidad y algún tipo de incordie a la autoridad”. Y de incordiar es precisamente de lo que habla Roberto en el documental para la televisión vasca en el que aparecen junto a grupos como Kortatu, Barricada, Eskorbuto, La Polla Records… en concreto, confiesa incluir en sus letras “descargas de contraataque contra la modernidad por ejemplo y cosas que te vienen tocando los cojones (sic)”.

Esta es la intención con la que se forma el grupo en el patio de una cervecera con vistas al paisaje industrial, decadente, proletario y depresivo de la zona del puerto de Bilbao. Buscan un nombre acorde con semejante panorama, y con la ayuda de un pequeño diccionario de bolsillo de euskera se deciden por Zarama, esto es, “basura”. Hablan las crónicas de tres miembros fundacionales: Roberto como cantante, Txus Alonso como guitarra y José López Oiobarren (el Putre) como batería. Los comienzos, con cambios en la formación y actividad consistente, sobre todo, en la publicidad sobre un grupo que realmente no había empezado a funcionar, tienen como gran hito el debut en 1978 en un concurso celebrado en la discoteca Jai Alai de Eibar organizado por Radio Popular. Para dicha ocasión, Zarama cuenta en sus filas con Nekane Alonso y Txus a las guitarras, Juan Pablo a la batería (reclutado con urgencia dada la poca soltura de Putre, que hará veces desde entonces de manager de la banda), y Iosu Expósito al bajo.

Tras el concurso en Eibar, foro poco o nada apropiado para la propuesta del grupo y del que no sacaron nada positivo (salvo pasar un buen rato juntos y ser descalificados sin poder siquiera interpretar el segundo tema que llevaban preparados) la formación se estabiliza con nuevos cambios: por un lado, Ernesto Álaba, que tocaba en una banda de rock progresivo llamada Némesis (más tarde lo haría en Bahía de Kotxinos), se convierte en el batería titular. Nekane y Iosu se van. Iosu, amigo de Roberto desde que le conoció en una charla que dio este último sobre los Rolling Stones, empezó con los primeros Zarama pero pronto, considerando quizás que las cosas no evolucionaban lo suficientemente rápido, se embarcó en un nuevo proyecto, de corte ramoniano y punk rock directo, que, a sugerencia del propio Roberto, denominarían Eskorbuto. La relación entre estas dos bandas míticas del punk vasco de los 80 será, desde sus comienzos, muy estrecha, incluyendo la presencia de Iosu en algún concierto de Zarama. Antes de irse para iniciar su andadura con Eskorbuto, Iosu presenta al resto de la banda a Javier Álvarez, para que se convierta en su sustituto al bajo.

Idéntico resultado al concurso de Eibar cosecharon en el organizado por la cadena de radio Los Cuarenta Principales en la discoteca Garden de Bilbao. En el mismo quedaron antepenúltimos, por delante de La Polla Records, que evidentemente, quedan últimos clasificados.

En 1980, sin embargo, las perspectivas que Roberto cree ver en el proyecto musical del grupo, parecen confirmarse con el segundo puesto logrado en el certamen Euskal Musika 80 celebrado en Itziar, por delante de un grupo llamado Ziper, que tenía como cantante a Iñaki Garitaonaindia (Gari) antes de su incorporación a Hertzainak. A pesar de las dificultades por las que han pasado (Txus con familia que sacar adelante y Javi alternando colaboración con otra banda), el premio logrado en dicho concurso, consistente en la grabación de uno de los temas de su repertorio en un disco recopilatorio, supuso todo un empuje para el grupo. Y es que la inclusión de “Bildur Naiz”, una canción compuesta durante los ensayos que hacía el grupo en las instalaciones de su instituto, y que a guitarrazos habla de “jeeps, zetas y tanquetas”, en la cara B de un disco ecléctico, con multitud de temas de lo más diverso, supuso todo un aviso de que los tiempos para la música en euskera estaban empezando a cambiar. La grabación de la canción tuvo lugar en los estudios donostiarras IZ, y a la misma, el grupo se presentó sin batería, cuyo alquiler pagó finalmente el sello discográfica. La crónica posterior de Roberto admite que el técnico de sonido de la sesión, Anjel Katarain, hizo un gran trabajo para dar una forma coherente al material grabado.

La canción en vinilo trae consigo numerosas entrevistas y actuaciones. Zarama se ve obligado a ampliar el repertorio; es entonces cuando se componen “Zaramen erdian”, “Dana niretzat”, “Beti penetan”… así como “Nahiko” y “Ezkerralde”, los dos temas que se incluirán en el primer sencillo del grupo: “Nahiko” (Discos Suicidas, 1982). El sencillo grabado como la primera referencia de un sello discográfico que aparecía entonces: Discos Suicidas. Cuentan que la compañía de Oskar Amezaga, fundador (junto a Roge Blasco y Pedro Mari Azkorraga) también de la revista musical Muskaria, toma el nombre precisamente de lo temerario de la empresa de producir y comercializar música punk-rock en euskera. Arriesgado o no, rentable o no, lo cierto es que este sello, junto a otros como Elkar, Soñua u Oihuka posibilitaron el desarrollo de toda la explosión musical de aquellos años en Euskadi.

Para la grabación del sencillo, Zarama invita a Jose Mari Santamaría (Santa) a acompañar las guitarras de Txus, con idea de reforzarlas. El propio Txus aprovechó la colaboración para copiar recursos técnicos del guitarrista de apoyo. El bajo lo tocará Javier Losa, ya que Javier Álvarez se encuentra cumpliendo el servicio militar. Javi Losa, cercano siempre al grupo, aparecerá y desaparecerá desde entonces de las diferentes formaciones. El disco se graba en los estudios Xoxoa en Galdakao con Jean Phocas, bajista por entonces de Errobi, como técnico de sonido. Cuenta Roberto, que Jean, técnico años después de bandas como La Polla Records, no salía de su asombro al comprobar la mala calidad de los instrumentos que llevó el grupo de Santurce para la grabación.

A pesar de esa precariedad, Zarama factura un más que digno debut en solitario, que supone además, como se mencionaba antes, el primer vinilo sencillo de punk-rock en euskera. Pistoletazo de lo que luego vino a etiquetarse como Rock Radical Vasco, con idea de diferenciar un tipo de música dura, de temática reivindicativa y contestataria contra instituciones, fuerzas de seguridad o la sociedad en general, facturada en Euskadi y además, en casos como el de Zarama, en euskera. Como ejemplo, “Eskerralde”, la cara B del primer sencillo del grupo de Santurce, describía el panorama asfixiante, sucio, descorazonador de lo que era el margen izquierdo de la ria, habitat de los componentes del grupo. En ese escenario portuario fue en el que se rodó el correspondiente videoclip de ese tema.

Lo que podría haber sido un esperanzador panorama tras la publicación del sencillo se convierte, como consecuencia de los servicios militares de Roberto, Javier y Eduardo, y el trabajo en una cafetería recién alquilada de Txus y Putre, en uno de los momentos más delicados de Zarama. Como pueden, cumplen los conciertos que les surgen (un concierto contra el fútbol, en el año del Mundial organizado en España, coincidiendo con Hertzainak o en las cárceles de Basauri y Martutene) e incluso participan en el documental “Ikuska 13” (1983) del director Imanol Uribe. El director dio pruebas de estar al tanto de la ola musical que cruzaba esos años el panorama musical vasco, como lo prueba, no sólo este documental, sino en la participación (breve eso sí) de Evaristo Páramos, cantante de la Polla Records, en su película años después “Adios Muñeca” (1986). Roberto comenzará su carrera como periodista musical al ser contratado en Radio Euskadi para poner en marcha un programa los fines de semana.

Por todo ello, al afrontar la grabación de un segundo sencillo, "Zaramaren Erdian" (Discos Suicidas, 1983), el grupo, que llevaba un año sin ensayar de forma continuada y seria, se encuentra fuera de forma. Incluso la garganta de Roberto, castigada por los excesos con el tabaco en la mili, tiene dificultades para cumplir con las exigencias de “Gasteizko gaua”, la cara B del disco. La canción, dedicada a la memoria de obreros en huelga muertos en Vitoria a manos de la Guardia Civil, vino a convertirse en un auténtico himno. La grabación del mismo, que tuvo lugar en los estudios Tsunami de San Sebastián, se llegó incluso a retrasar un día, hasta que el cantante, a base de miel y limón, puso a punto sus cuerdas vocales.

Es entonces el momento de grabar un disco de larga duración que termine por consolidar al grupo y ponerlo en el medio de la escena que empieza a formarse antes de que fuera demasiado tarde. Con esas premuras se graba “Indarrez” (Discos Suicidas, 1984), para el que cuentan con Ángel Altolaguirre como productor. Ya había coincidido con el grupo en alguna ocasión, y un encuentro posterior, cuando éste acompañaba a Alaska y Dinarama, permite acordar el trabajo conjunto. El resultado de la experiencia no terminó siendo del agrado del grupo. Al parecer Altolaguirre intentó ejercer una dirección demasiado estricta, consiguiendo imponer por ejemplo que las mezclas finales las realizasen exclusivamente él y el técnico de sonido (Oscar Clavel).
Además, tal y como recalca Roberto en la evaluación final que hace en su crónica de aquellos días, coincidió con la aparición de dos grandes discos del momento “Hertzainak” (Soñua, 1984) y “Salve” (Soñua, 1984), de Hertzainak y La Polla Records, respectivamente. Es con estos dos grupos con los que Zarama compitió (de forma sana) durante sus correspondientes carreras. Por un lado, los de Santurce, aunque reconocidos por público y prensa, siempre se vieron con la obligación de demostrar su contundencia frente a la propuesta, mucho más dura en apariencia y formas, de bandas como los de Salvatierra.

Tenían la sensación de ser considerados “bilbainitos metidos a rockeros light”, “los babosos” del movimiento, los que no eran suficientemente “euskaldunes por ser de Santurtzi”. Ejemplo, y quizás consecuencia de dicha tensión, son los incidentes alentados por la excesivamente explosiva y provocadora puesta en escena de Zarama en el concierto que dieron en Eibar en 1983 junto a La Polla Records y Neurosis, al sentirse injustamente tratados por la organización del mismo y los seguidores de la banda alavesa que tocaba al final. Por otro lado, como grupo que apostó por trabajar de forma exclusiva en euskera, tuvieron en Hertzainak, banda fundamental del ya mencionado Rock Radical Vasco, un duro referente, con el que mantener una angustiosa comparación tanto en grabaciones como actuaciones.

En cualquier caso, “Indarrez” no es para nada un mal disco, y sirve de muestra más que interesante de otra vertiente de punk rock diferente a la que ofrecían muchas otras bandas contemporáneas. El disco recuperaba el tema “Bildur Naiz”, que aparecía en el recopilatorio “Euskal Musica 80” (IZ, 1980) (el del premio ganado en Itziar) y “Gasteizko gaua” de su segundo sencillo.

Poco después de sacarlo al mercado se produce el encuentro entre Antonio Curiel (El Curi) y Roberto Moso. El Curi venía de desarrollar una carrera como cantautor en Madrid dispuesto a reorientar su propuesta y grabar un disco en euskera. Acude a la emisora de radio en la que trabaja Roberto con un puñado de libros autoeditados para vender. Tras una serie de encuentros entre ambos artistas, el cantante de Zarama, atraído por la personalidad de El Curi, consigue convencer a su banda para participar en tan curioso proyecto. Semejante decisión les acarrea más de una crítica, por lo atípico del personaje, en principio poco acorde a la escena radical imperante por entonces. Ajenos a todo comentario hostil, se embarcan, junto a miembros de Bahía de Kotxinos (Javi Losa) y parte de la plantilla de la emisora de radio en la grabación de “Altos Hornos de Vizcaya” (Discos Suicidas, 1985). Son precisamente estos últimos los principales “socios capitalistas” de la empresa, al comprar los “bonos de la Banca Vaticana” que ideó El Curi para obtener fondos para la grabación del disco. Todo aquel que adquiriera alguno se reservaba así una copia del vinilo que se iba a grabar. La arriesgada fórmula funcionó sin embargo a las mil maravillas.

El disco, en formato mini-LP, es una pequeña frivolidad del grupo. Amalgama algo dispersa de temas, con descartes del disco anterior (“Soinu Krudelak”), canciones de los primeros días del grupo en los que todavía estaba Iosu Expósito (“Plof Mugimendia”), canciones de la época madrileña de El Curi pasadas al euskera (“Ausar zaitez hegaz” y “Kamaleoien dantza”) y alguna composición conjunta del binomio formado por éste y Zarama (“Ausart zaitez hegaz”). El disco tiene un extra añadido para los aficionados a los sonidos de aquellos años, porque fue la plataforma desde la que surgió Altos Hornos de Vizcaya, grupo con el que El Curi, ya sin la participación de ningún miembro de Zarama, publicó un LP y unos cuantos sencillos antes de volverse a tierras vallisoletanas de las que era originario.

Con objeto de reforzar la contundencia en la sección de guitarras se contacta con Tontxu Tabares, miembro de Neurosis, que ya participó en la experiencia con El Curi. En principio se pretendía tan sólo contar con su colaboración para la grabación del siguiente larga duración, pero era evidente que se iba a necesitar a alguien que reprodujera lo que se grabase en las actuaciones en directo. Aceptado de pleno como un miembro más de la banda, su presencia y sus guitarras se iría haciendo cada vez más importante.

Ese nuevo LP sería "Gaua Apurtu Arte" (Discos Suicidas, 1986), y para su grabación la banda se iría a las Landas francesas. El paisaje idílico, con miles de posibilidades con las que entretenerse, y la presencia de las novias de todos los componentes, con excepción de Roberto, puso las cosas algo difíciles para encontrar la concentración idónea de los artistas. El técnico a cargo de la grabación sólo hablaba francés, por lo que únicamente Ernesto pudo comunicarse debidamente con él. Roberto, a toro pasado, tiene sus dudas de que en su labor de traducción, el batería no aprovechase la oportunidad para imponer sus opiniones técnicas en la producción musical.

El disco, que equilibra de forma airosa composiciones de corte punk rock con exploraciones en territorios pop; letras simpáticas acerca de relaciones personales, otras con ribetes de pequeños poemas y otro puñado de ácida crítica socio-política, resulta de lo más recomendable. Incluso a pesar de las autocríticas de Roberto, que lo considera algo irregular aunque con algún tema interesante.

La trayectoria del grupo continúa con un nuevo larga duración, para el que cambiarán de discográfica. El abandono de Discos Suicidas, sello que ellos inauguraron con su primer sencillo, para pasar a Elkar supone una mejora en las condiciones de trabajo de la banda. La oferta que Jose Mari Goikoetxea, la persona de la nueva compañía que se encargaba del contacto con las bandas, incluye un panorama demasiado tentador: horas ilimitadas de estudio, Jean Phocas como técnico, pago de viajes y comidas, una buena distribución de los discos y un porcentaje razonable de ganancias. La grabación de “Dena Ongi Dabil” (Elkar, 1987) se realiza “con mimo y sin prisas”.

Resultó “el disco más completo” a juicio del cantante. Algunos de los temas dejaban ver una producción más densa de las guitarras, con atmósferas incluso oscuras. Dos de los cortes resultaron luego en verdaderos himnos y cartas de presentación del grupo años después: “Bihotzak sutan” y “Dena ongi dabil”, este último compuesto por Iosu Expósito (también “Elkarrekin”). El trabajo contenía además dosis suficiente de punk rock enérgico y letras comprometidas para acallar a los que pudieran haber detectado posibles reblandecimientos del grupo en el trabajo anterior.

Zarama salió poco fuera de Euskadi para tocar. Las dos únicas excepciones fueron los conciertos en Barcelona y Granada. En la ciudad condal llegaron a tocar en dos ocasiones: primero en la Prospe (en el Ateneo) que resultó, según contaba Roberto en entrevista en el blog Adios Lili Marlen, “cojonuda”. La segunda ocasión, sin embargo, en la sala KGB, organizado por ellos mismos y unos amigos de allí, “resultó bastante flojo” nos explica al pedirle más detalles. Los recuerdos de la experiencia granadina por el contrario no pudieron ser mejores. Se trató de una especie de jornadas organizadas por seguidores andaluces de la banda que contactaron directamente con el grupo. En el viaje se incluyó a otros dos grupops vecinos del mismo Santurce: Bahía de Kotxinos y V Asamblea. Aparte de lo estrictamente musical, los atractivos de la ciudad y su ambiente (excursión furtiva a la Alhambra de noche incluida) hicieron que la banda volviera con un buen sabor de boca.

Preguntado Roberto por las razones de tan pocas salidas, nos habla de las dificultades que imponía el cantar en euskera y la situación laboral de muchos integrantes de la banda: “Lo de salir fuera estaba crudo. Kortatu salieron pero cantaban dos canciones en euskera. En general los bolos fuera de Euskadi o bien los organizaban los propios grupos o eran cosa de plataformas pro-algo. Tanto el de Granada como el primero de Barcelona respondieron a esos parámetros. (…) En nuestro caso, plantearnos una gira europea por gaztetxes y squats como hicieron Hertzainak y Ruper (Ordorika) era muy complicado. Todos currábamos (o lo intentábamos) y en verano era precisamente cuando más podíamos tocar en condiciones por Euskadi.”

La banda se plantea entonces la utilización de teclados en algunas de sus composiciones. Es por ello por lo que se incluye a Joseba Lafuente, componente de un grupo llamado Susie Sexy, que Tontxu presentó al resto de la banda. El peso de Joseba en el acabado y arreglos de las canciones que a partir de entonces facturase Zarama se fue agrandando cada vez más. Con este nuevo fichaje se afronta la grabación primeroo de "Bostak Bat" (Elkar, 1989) y luego de "Sexkalextrik" (Elkar, 1991). El primero de ellos es, tal y como apunta Roberto, "un disco fallido". Con cierto enfoque conceptual (desde el título, que juega al hermanamiento de los cinco continentes en uno solo) trata de abordar todas las buenas causas imaginables (guerra, machismo, insumisión ...). Adoleció, sin embargo, de la pegada suficiente para convertirlo en un imprescindible en el curriculum de la banda.

"Sexkalextrik", por su parte, el disco de la portada dividida en cuatro cuadrados de colores con fotos de coches de carrera de la época y una rubia (¿Marylin Monroe?) en flexión casi imposible, contiene cortes bastante interesantes. El asunto del título y portada tiene que ver con el primer corte del album, en el que se cuenta el triste final de alguien que modifica su juego de Scalextric para convertirlo en una máquina de placer sin fin. Y es que en este disco Zarama se libera de ataduras bienpensantes y se presentan tal y como eran: "grupo en el que dominaban las risas y los comentarios golfos". La apuesta pasaba por alejarse también del tópico de banda del rock radical, admitiendo cambios y contradicciones. También aparecía "Iñaki, zer urrun dagoen Kamerun", dedicado a los vendedores africanos que recorrían (y recorren las calles de nuestras ciudades). Zarama también lo editó en versión maxi ("Iñaki, zer urrun dagoen Kamerun" (Elkar, 1991)) con lo que esta revisión del tradicional "Desde Santurce a Bilbao" de la emigración cobró unas cotas de popularidad considerables. Junto con "Magali", una especie de sueño-aventura amorosa en el Caribe, componen el toque "étnico" de la música del disco.

La buena química en el seno de la banda es algo de lo que, desde hacía un tiempo, ya no participaba el bajista Javier Álvarez. La necesidad de tener que ayudar en el bar que posee su familia se convierte así en una buena excusa para dejar la formación. Aunque su ausencia es momentáneamente cubierta por Javi Losa, su sustituto final será Alfonso Herrero, que viene de Yo Soy Julio César.

El mismo año, la discográfica anterior, Discos Suicidas, edita un recopilatorio de los años en los que la banda trabajó en sus filas: "Zaramaren Erdian" (Discos Suicidas, 1991). El paso del tiempo, y el cambio de rumbo en los registros sonoros de Zarama en los albumes editados después, lo convirtió, a juicio de muchos, en un compendio de quizás los mejores temas del grupo. Esa evolución a la que nos referimos tiene mucho que ver con la participación de los últimos refuerzos, no sólo en teclados y guitarra, sino en los arreglos e incluso producción de las composiciones del grupo. Así, si en "Sexkalextrik", la incorporación de teclados es notable, la combinación de los mismos con el poderío guitarrero de Tontxu, coloca a "Binilo Bala" (Elkar, 1994), el siguiente larga duración, en la frontera del rock duro o sinfónico incluso, terrenos aun por explorar hasta entonces por Zarama.

Disco con algo de sentido homenaje al padre de Roberto y a Urtain (con su portada y el tema que cierra el album), será el último que grabe el grupo. Ese año, Roberto sugiere al resto la posibilidad del cese de actividades de la banda. Como concierto de despedida aprovecharon la celebración del Ibilaldia 94, o festividad de las ikastolas en Santurce. En una actuación en la que contaron con el apoyo de viejos amigos y que, como atracción incluyó la salida de un ataúd del cantante, Zarama decía adiós a la afición.

Adios, que se convirtió años después en simple hasta luego. El 2009 nos sorprendió a todos con la edición de "Zuzen" (Elkar, 2009), en el que los Zarama, jugando con su nombre, se "reciclaban" y sacaban LP en directo con DVD incluido. Con esa excusa, han retomado la carretera, con conciertos que, según fuentes fidedignas incluyen versiones estelares en homenaje a Eskorbuto y la vertiente mod de Iosu, participación de antiguos miembros de las Vulpess y recuperación de la actitud punk de los primeros días. Además han editado en 2010 una canción "Jon & Johnny Cash" en versión copyleft.


DISCOGRAFIA


  1984- Indarrez

  1985- Gaua Apurtu Arte

  1987- Dena Ongi Dabil

  1989- Bostak Bat

  1991- Sexkalextrik

  1994- Binilo Bala

2009- Zuzen

 




1984- Indarrez

Puntuacion: 7
Estilos: pop-rock, rock & roll, punk-rock

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Portada muy colorida, composición de Gabriel Vecino, en forma de collage de marcas, cuadros y pinturas. En un primer intento, el grupo probó en los estudios Pan-Pot de Iñaki Bilbao, pero resultó un fracaso; según palabras de Roberto, debido a la poca experiencia del ingeniero aquellos días. Fue por ello por lo que finalmente se decidieron por los estudios Tsunami de San Sebastián, con Oscar Clavel como técnico de sonido y Ángel Altolagirre como productor. A Altolagirre el grupo le conocía de sus comienzos, pero el contacto definitivo con oferta para trabajar en el que sería su primer larga duración se produjo durante un concierto de Alaska y Dinarama, grupo con el que trabajaba.

El productor quiso marcar una dirección estricta en la edición del disco. Impuso estar solo junto al técnico de sonido cuando se realizasen las mezclas. El resultado, tal y como cuenta Roberto Moso en su libro “Flores en la Basura” (Zirkus, 2003), fue un disco que sin ser malo, no reflejaba el sonido del grupo en directo. Además dejó fuera el tema “Soino Krudelak”, que se recuperó sin embargo más tarde en el “Altos Hornos de Vizcaya” (Discos Suicidas, 1984).

A pesar de tan dura opinión sobre el disco, el trabajo incluye doce buenos temas en clave punk-rock con guitarras rugosas. Repite el “Gasteizko gaua”, grabado en sencillo antes de la edición del larga duración. Comienza el disco con el punteo del bajo para “Goazen borrokara” al que sigue una chirriante guitarra. El tema surgió de los enfrentamientos de los que fue testigo el cantante en el barrio de Egia, en los que una docena de manifestantes pusieron en fuga a una legión de guardias civiles con tanquetas y todo. Además de descripción de este tipo de encontronazos callejeros con las fuerzas de seguridad del estado es una llamada a la lucha. “Hau da amaituko”, tema que puede resultar una mezcla perfecta entre los Leño más descarnados y tintes punk, se compuso como consecuencia de uno de los viajes en tren a Bilbao (“el tren de la desesperación”) para buscar trabajo con algún anuncio de periódico en el bolsillo.

“Edan ase arte” tiene algo de los Buzzcocks o los 999, bandas británicas exponentes de la vertiente punk menos desgarradadora. Roberto hace una reflexión en una noche de alcohol, oscuridad y soledad. "¿Para qué beber hasta hartarse? ¿Qué hago yo aquí?." “Beti penetan” es probablemente de los cortes más intensos de todo el disco; tiene un final con acoples y feedbacks en tono Sex Pistols. Le sigue “Bildur naiz”, otro de los grandes momentos de este “Indarrez” (Discos Suicidas, 1984). Las guitarras lo acercan más a la vertiente de rock callejero que mostraba el grupo. El tema se compuso en la época de ensayos de las primeras formaciones de la banda en un instituto del barrio que así se lo permitía. Habla de jeeps, zetas y tanquetas, ante los que sólo quedan los tebeos de Superman, Flash Gordon y el Capitán Trueno.

De tintes de rock macarra junto con guitarras de lo más ochentero es también el tema que da título al disco: “Indarrez”. Sigue la segunda cara de forma impecable, con “Kazaia kopa ta porno gogorra” que es otra gran canción, con aires incluso a los primeros Clash. De corte punk-rock también son “Agur betirako” y “Apurtu”, tema este último con el que se cierra el album. Hay incluso hueco para “Urrezko hondartza”, un medio ska, de gran intensidad.

“Itxoiten”, tal y como lo describe el propio Roberto, es el tema dedicado a la sensación de estar perdiendo el tiempo de forma miserable en un entorno aniquilante y amuermante contra el que no queda más que rebelarse. Resulta primo hermano de temas similares compuestos por bandas como Barricada, o Kortatu. Es una vuelta a la vertiente más cercana al rock callejero.

Reediciones posteriores en CD incluyeron a modo de extras los temas: ”Nahiko”, “Eskerralde” y “Dana niretzat”, las tres canciones de la grabación del sencillo “Nahiko” (Discos Suicidas, 1983), en el que sin embargo sólo aparecieron las dos primeras.
 
1.- Goazen borrokara
2.- Hau da amaituko
3.- Edan ase arte
4.- Gasteizko gaua
5.- Beti penetan
6.- Bildur naiz
7.- Indarrez
8.- Kazaia kopa ta porno Gogorra
9.- Itxoiten
10.- Agur betirako
11.- Urrezko hondartza
12.- Apurtu

Txus Alonso- guitarra
Javier Alvarez- bajo, vocal
Ernesto Alaba- bateria
Roberto Moso- vocal

 




1985- Gaua Apurtu Arte

Puntuacion: 8
Estilos: pop-rock, rock & roll, punk-rock

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Portada, como en el caso de “Indarrez” (Discos Suicidas, 1984), obra de Gabriel Vecino, que consiste en un cuadro picassiano mostrando a un cantante, micro en mano, compuesto a partir de grises y colores tierra, que se funde con edificios, coches y cielos cubiertos. Grabado en los estudios Du Manoir de las Landas francesas, en los que, de acuerdo a las crónicas de Roberto, el grupo encontró dificultades para concentrarse, ante la belleza del entorno y las mil y una posibilidades naturistas de disfrute en el mismo. El disco fue el último que se grabó con Discos Suicidas antes de cambiarse a Elkar. Se reeditó en versión CD en 2003.

El saludo inicial “Kaixo: oraindik gaude bizirik” es una especie de cortina o tema corto con el que abrir el disco en el que bajo, batería y la voz de Roberto recuerdan algo a Ilegales. Propuesta poética en la letra: “Kaleak konkistatu / koloretan margotu / morala subertifu / eta gogor ohiu egin: ORAINDIK GAUDE BIZIRIK”. Una continuación instrumental del mismo sirve también para echar al final de la segunda cara, el telón a este trabajo “Agur Ben Hur: oraindik gaude bizirik”.

Quizás el primer disco en el que es posible encontrar guiños a registros que escapan ligeramente de las directrices exclusivas punk-rock. Ecos y efluvios de guitarras con tintes de pop de los 80, que hacen pensar sin rubor en los mejores momentos de bandas en las antípodas geográficas y musicales, en principio, como Danza Invisible o Golpes Bajos.

Se encuentra uno en un permanente equilibrio entre composiciones que suenan a Stiff Little Fingers (“Bidea eratzen”) o Antinowhere League (“Mertzenaria”), o que sin necesidad de etiqueta alguna, son pura energía como “Oianone”, “Ezkerralde II” o “Euzkadi fizzioa: Izarra hadi”, con otros cortes en los que podría hablarse de experimentaciones en el terreno del pop: “Latsegi da”, “Norbait” y “Txunta ta txunta” (que es una preciosidad por otra parte) podrían ser ejemplos.

"Latsegi da" tiene un trasfondo duro. Centrada en la droga y sus miserias, está dedicada a la que fuera componente en las primerísimas etapas del grupo Nekane Alonso, aquejada entonces de las secuelas de un contacto en primera persona con sustancias duras. Como nos aclara Roberto Moso al preguntarle al respecto, no figura una dedicatoria expresa: "No quisimos ponerlo en el disco porque entonces aún vivía y habría sido muy doloroso".

“Nahaste borraste” supone un cambio a registros sinuosos y con efluvios de ska ochentero. Muy interesante. La letra puede interpretarse como el principio y fin (“autogestio sexuala berriz boterean”) de una relación amorosa. Muchas de las letras tienen un punto incluso poético: las de “Oianone”, (cuyo autor es Jon Mirande, se refiere, como dice Roberto “al polvazo sublime”), “Biharamuna” (donde se describe el día después de una noche de alcohol, con todo su desconcierto) o “Txunta ta txunta” caerían dentro de esta categoría. Sin embargo otras, las de “Mertzenaria”, “Zilarrezko oinak” o “Euzkadi fizzioa: Izarra hadi” constituyen verdaderos escupitajos o requiebros sarcásticos de lo más hiriente. En concreto la de “Mertzenaria”, aunque dirigida "contra todos los que se apuntan a matar por dinero" tiene un giro en euskera en una estrofa "Zihur GALduko duzu" que nos señala Roberto, con un blanco que no deja lugar a dudas.

La música de “Oianone” es de las más rabiosas; arranca con guitarras mordientes que mantienen la intensidad durante todo el tema. Termina con acelere artificial de la voz de Roberto hasta el infinito. Con el mismo efecto de aceleración termina “Zilarrezko oinak”, en concreto con aires de la Internacional, para completar la burla a los oportunistas de tinte socialista. Es probablemente una de las mejores del disco, en la que además se aprecia esa mezcla entre los primeros tintes hacia el pop de la música del grupo con la intensidad con la que empezó.

Como curiosidad indicar que “Biharamuna” es el tema de ritmo más lento que había publicado hasta entonces Zarama. Ahora eso sí, la versión de “Ezkarralde II” (diferente a la del primer sencillo) suena al más puro estilo de rock and roll como lo facturaría por ejemplo Cicatriz.

"Gaua apurtu arte" es un gran disco que se escucha con enorme facilidad.

1.- Kaixo: oraindik gaude bizirik
2.- Bidea eratzen
3.- Mertzenariak
4.- Nahaste borraste
5.- Latsegi da
6.- Norbait
7.- Oianone
8.- Zilarrezko oinak
9.- Txunta ta txunta
10.- Euzkadi Fizzioa: izorra hadi
11.- Biharamuna
12.- Ezkerralde II
13.- Agur Benhur: oraindik gaude bizirik

Roberto Moso- Vocal
Txus Alonso- guitarra
Javier Alvarez- bajo
Ernesto Alaba- bateria

 




1987- Dena Ongi Dabil

Puntuacion: 7
Estilos: pop-rock, rock & roll, punk-rock

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Primera grabación de Zarama con Elkar tras dejar Discos Suicidas. Grabación en los estudios que tenía la nueva compañía en Lasarte-Oria (Guipuzcoa) bajo la dirección técnica de Jean Phocas, con el que ya habían trabajado en su primer sencillo “Nahiko” (Discos Suicidas, 1982).

Portada obra de Roberto de acuerdo a los créditos, en la que un dibujo muestra a un harrijasotzaile tratando de levantar un bloque de piedra. La composición que incluye esta escena en el centro con el nombre de la banda y título del disco en la piedra, se repite alrededor suya con ejércitos (Silvester Stallone en la piel de Rambo incluido), cárceles, armas nucleares e imágenes de niños infelices y hospitales.

Reeditado en CD en 2003, el disco se dedicó a Mikel Camio y Jon Etxebarria. En su elaboración contaron con la colaboración de una gran cantidad de compañeros de Roberto en la emisora de radio en la que trabajaba. Así, Iñaki Berazategi aportó de su archivo sonoro las voces de La Pasionaria, Txomin Iturbe y demás voces del NODO que aparecen en “Dena ongi dabil”; Armando Duque se encargó del montaje de sonido; Jon Etxebarri e Idoia Jauregui ayudaron a adaptar el euskera de las letras a un lenguaje más callejero; Jon Uriarte los dibujos de la contraportada; Eli Erezuma preparó textos. Los de “Kilikiliz ‘kil’ Nazazu” y “Erreginen tronua” son obra de Jesús Etxezarraga y Jorge Cerrato, mientras que el escritor y poeta Edorta Jimenez es responsable de “Azken portua”. Las letras compuestas por Roberto se escribieron en Santa Fe, un pueblo de Granada al que fueron cuando tocaron por aquellas tierras. Confesaba el cantante y letrista principal haberlas escrito influenciado por el torbellino vital que atravesaba (su pertenencia a un grupo musical, su trabajo en la radio, su vida de soltero…). Finalmente la fotografía corrió a cargo de Luis Izquierdo Moso, primo de Roberto.

Suena algo distinto a los discos anteriores, con un punto de suavidad que el grupo no tenía en sus comienzos. La producción se ha hecho más rica y densa. Las guitarras por ejemplo son más variadas, poderosas en muchos casos y con tonos que sólo parecían posibles en la década de los 80. En la primera cara sobre todo, hay una atmósfera en algunos casos pseudo-oscura, con reminiscencias a la magnificencia que pretendía a veces Héroes del Silencio (momentos de “Azken portua” y “Euritan” - que Roberto describe como el canto al amor imposible con el que todos hemos soñado alguna vez- podrían valer para ilustrar esta sensación). El comienzo del disco “Ordaindu eta ixilik” es un buen ejemplo. Las guitarras a veces a ramalazos controlados y con el bajo insinuante de comienzo retrotrae algo a texturas de The Mission.

Luego se puede encontrar algo más de variedad. Desde cortes de punk rock trepidante (“Elkarrekin”) o rabioso (“Atsoa eta pekinesa”), hasta los matices de “Hau zortea”, en el que las guitarras pierden algo de la densidad de los temas anteriores para hacerse callejeras. Píldora de rock urbano, incluso chulesco, con el grupo contribuyendo a los coros.

Aires de rock and roll también adquieren las cuerdas en “Erreginen tronua”, aunque para ponerse a tono con el asunto de la realeza, empieza con un sketch sacado quizás de películas de romanos. En “Maiatzaren lehena” sin embargo, las guitarras se emplean en marcar una atmósfera de peligro, inquietante, para darle aires incluso épicos. “Bihotzak sutan” habla de los corazones ardiendo un sábado por la noche en los previos de una manifestación. Guerra sucia de la policía con intención de reventar la protesta. Fue la canción que sonaba de fondo cuando aparecían en el documental sobre el Rock Radical Vasco. Es muy buena, quizás la que más se parezca a la producción anterior del grupo, con la voz de Roberto sobreponiéndose a cualquier instrumento y llevando las riendas del tema. Es de las imprescindibles me atrevería a decir; atrapa con facilidad.

La variedad se hace casi excesiva con “Kilikiliz ‘kil’ Nazazu”. Comienza a ritmo casi de fox-trot y de bullicio carnavalesco. Pudiera ser quizás el momento más flojo del disco, salvo para el oyente que admita la aparición repentina de estos parámetros en un trabajo que en media presenta guitarras de intensidad apreciable. Completada con acordeón tocado por Jabier Muguruza.

El disco contiene dos temas compuestos por Iosu Expósito (Eskorbuto): “Elkarrekin” y “Dena ongi dabil”. El primero es casi premonitorio ya que trata de la sensación de angustia que produce el ver cómo un amigo se echa a perder, como luego ocurriera con el amigo de Roberto. Es de las más trepidantes. La otra, “Dena ongi dabil”, tiene en su letra, desde un ángulo mucho más suave e incluso melódico, algo de “Nuestra alegre juventud” de La Polla Records. Todo va bien y no hay razón para protestar. Junto a “Bihotzak sutan” constituye el himno del disco y carta de presentación del grupo durante su carrera.

Estos dos temas justificarían por sí solos cualquier disco, pero en el caso de este larga duración, vienen además muy bien arropados. No por nada, su cantante, Roberto Moso, hablaba de él como el más completo del grupo.

1.- Ordaindu eta ixilik
2.- Azken portua
3.- Bihotzak sutan
4.- Euritan
5.- Erreginen tronua
6.- Elkarrekin
7.- Maiatzaren lehena
8.- Hau zortea
9.- Atsoa eta pekinesa
10.- Kilikiliz 'kil' nazazu
11.- Dena ongi dabil

Roberto Moso- Vocal
Txus Alonso- guitarra
Javier Alvarez- bajo
Ernesto Alaba- bateria

 




1989- Bostak Bat

Puntuacion: 4
Estilos: pop-rock, rock & roll, punk-rock

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Segundo disco del grupo con el sello Elkar, con César Ibarretxe como técnico de sonido. Incorporación de teclados por parte, no sólo de Joseba Lafuente (que aparece en los créditos como Jose Luis Palmer) que luego sería miembro permanente, sino también de Aitor Amezaga. Nutrida lista también de colaboraciones a los coros: Ane Mate (en “Dominus Bobiskum”), Amaia Urkia y Javi Santarén. Maisa Lizeaga en “Txakurremea” hace de voz principal mas que simple coros.

En el apartado de los apoyos con las cuestiones lingüisticas aparecen los nombres de Jesús Etxezarraga, Jesús Mari Eizmendi, Jesús Mari Arruabarrena e Idoia Jauregi, alguno de los cuales ya echaron una mano en el trabajo anterior “Dena Ongi Dabil” (Elkar, 1987). Jorge Cerrato también repite aportando la letra de uno de los temas, la de “625 lerro aluak”.

La portada muestra en fondo marrón tierra un número uno, en mención al título, que aparece en la parte superior, con el nombre del grupo en la inferior. Es obra de Javi Santaren. El encarte y el libreto del vinilo son atractivos. Letras sólo en euskera, intercaladas con fotos de, entre otros, el mismo Javi Santaren y el periodista Pablo Cabeza.

La producción del disco corrió, sobre todo, a cargo de Tontxu Tabares, fichado precisamente un par de trabajos antes para reforzar la sección de guitarras. El caso es que probablemente “Bostak Bat” (Elkar, 1989) sea un ejemplo excesivo de su participación. Cuenta Roberto Moso, el cantante, que se llegaron a emplear hasta treintaicinco guitarras, con las que se fotografió incluso el guitarrista. El sonido es ciertamente poderoso en ocasiones, intenso pero bastante controlado, domesticado, quizás por su convivencia con la profusión de teclados. Como ejemplo, “Grakaz” suena algo a ZZ Top.

El título juega con el lema “Zazpiak Bat” (las siete provincias en una) en referencia a los siete territorios vascos, para hablar de un Pangea, con los cinco continentes hermanados en uno solo. Cuenta Roberto que, desde la óptica del grupo, es un disco fallido. Trataron en un principio de hacer una obra conceptual a favor de la insumisión. Se quería contar una hipotética historia de un desertor. Al final la cosa se redujo a un solo tema con ese enfoque (“Guda eta Pakea”) y se dedicaron el resto a una amplia variedad de causas: ecologismo (“Mokordo ibaia”), feminismo (“Txakurremea”), la cárcel (“Grakaz”)… pero el resultado final no es convincente. A ello se une el hecho de que en lo musical es ciertamente el disco en el que el grupo suena menos duro, muchísimo más volcado a una vertiente pop.

El comienzo del disco tiene precisamente mucho de esas guitarras a las que nos referíamos al principo: “Aurpegia: Bostak bat”, “Kolpeka beti”, “Grakaz”… Contiene luego muchas sorpresas para cualquier seguidor desde los principios de la banda. Así “Dominus Bobiskum” es una incursión a ritmos funkies, discotequeros. Cantos Hare Krishna para empezar en una peculiar revisión religiosa universal. Una versión inédita de Zarama. También sorprende la versión del tema de David Bowie, con la ya mencionada dirección a las voces de Maisa Lizeaga.

Siguen luego una serie de temas realmente flojos, demasiado ligeros y melódicos: “Ipurdia: arratoi arraza” (donde no convence el comienzo, con Roberto y unas percusiones que suenan programadas), “Guda eta bakea”, “625 lerro anuak”… “Mokordo ibaia” tiene algo de línea ascendente, con la rabia de la voz de Roberto sin quedar tan huérfana respecto al arrope musical como en otros temas. Se cierra el telón con “Paradisuak”, cuyos primeros acordes podráin esperarse de bandas indies muy posteriores. Otro enigma. Quizás sea el disco a descartar del grupo.

1.- Aurpegia: Bostak bat
2.- Kolpeka beti
3.- Dominus Bobiskum
4.- Grakaz
5.- Txakurremea
6.- Ipurdia: arratoi arraza
7.- Guda eta bakea
8.- 625 lerro aluak
9.- Mokordo ibaia
10.- Paradisuak

Txus Alonso- guitarra
Tontxu Tabares- guitarra
Ernesto Alaba- bateria
Roberto Moso- vocal
Javier Alvarez- bajo
Joseba Lafuente- teclados
Maixa Lizeaga- vocal
Aitor Amezaga- teclados
Ane Mate- coros
Amaia Urkia- coros
Javi Santaren- coros

 

 




1991- Sexkalextrik

Puntuacion: 5
Estilos: pop-rock, rock & roll, punk-rock

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Grabado en los estudios Elkar, tiene una portada colorida, dividida en cuatro, con espacio para coches de carrera de época, en alusión quizás al tema “Sexkalextrik” que abre y da título al disco y a una casi descoyuntada Marilyn Monroe; una de las famosas a eliminar de acuerdo al tema que lo cierra. Colaboraciones en letras de Jorge Cerrato y Lázaro Fariñas, incluyendo acordeones en “Zoaz Euskalherria” y “Magali” por parte de Xabier Muguruza y Joxan Goikoetxea, respectivamente. Jose Juan López tocó la batería en “Sexkalextrik”.

César Ibarretxe es el técnico de sonido pero quizás la presencia tan incontestable de teclados sea obra de quien los tocaba (Joseba Lafuente), responsable también de muchos de los arreglos de los temas, una vez consolidado en el grupo. Y es que este trabajo tiene mucho de sus teclas y de las guitarras de Tontxu Tabares. Como ejemplo, el arranque, que como ya se ha mencionado antes, corresponde a “Sexkalextrik”. Historia de un tipo que “truca” su scalextric para hacerse una máquina con la que disfrutar de orgasmos hasta la muerte; el Orgasmatrón del personaje de la comedia futurista de Woody Allen “The Sleeper” (1973). Se sacan la espina de la corrección del disco anterior en el que el buen rollo y todas las buenas causas tocadas, no dejó hueco a mención alguna a cuestiones de sexo.

También los aleja de las posiciones de banda radical, "admitiendo cambios y contradicciones" indica Roberto en su "Flores en la Basura" (Zirkus, 2003), el libro-crónica de aquellos años. Por eso "Zoaz Euskal Herria" cobra cuerpo como un himno, lamento nostálgico de lo que es Euskadi y sus posibles contradicciones. Tierra de la que todos hablan pero que no tiene fronteras claras (“estamos en los periódicos pero no en los mapas”) o como se decía sobre el directo “Zuzen” (Elkar, 2009): “incapaz de terminar con una guerra larvada que lo divide y lo desangra”. Musicalmente escapa un poco de los temas rabiosos del comienzo pero no importa.

"Astindu" comienza con aires inequívocos de The Who, o incluso de los Damned de “Phantasmagoria” (Off Beat, 1985). “Sed de libertad para seguir juntos en pie”. Como ya anuncia el título, es un crisol de sensaciones y acciones. Está muy bien. Con "Magali" e " Iñaki, zer urrun dagoen Kamerun", Zarama abren una pequeña concesión a música étnico, tropical... Por un lado, la primera cuenta un supuesto idilio caribeño a ritmos cuasi-jazzisticos. La más floja quizás. A Roberto el nombre le gustó, porque dijo reservárselo para su hija. La conexión latinoamericana parece ser la excusa que el grupo se concedió para incluir las que quizás sean las únicas estrofas en castellano de toda su carrera (a excepción de las versiones de temas de Eskorbuto, por ejemplo).

“Iñaki, zer urrun dagoen Kamerun”, es una especie de revisión del “Desde Santurce a Bilbao”. Suena a 21 Japonesas. Se convirtió en una especie de himno de la banda para con el top-manta primigenio, el de los africanos que entran en los bares, a los que en Euskadi se denominaba popular y cariñosamente Iñaki. Se ganó su edición especial en maxi.

El disco contiene momentos algo flojos: “Gatazka garaiak” viene a ser una denuncia a la guerra global, a los conflictos que impiden a uno quedarse al margen. Quizás no acompañe musicalmente; No es de las mejores. “Berdin samarrak”, parece ser, a riesgo de equivocarnos en su interpretación, una especie de confesión masculina, pero de igual forma no termina de convencer. “Esta canción: una paja sin sentido” dicen en “Gorroto etxea”, y quizás resulte que algo sí. Demasiadas cosas dispersas: odio, aburrimiento... Arranca algo del espeso ritmo de las canciones anteriores, pero tiende a recrearse, golosamente, en la lentitud que desprende gran parte de la segunda cara especialmente. El piano final no arregla las cosas. “Alde egin”, aunque de tempo lento está construida sobre un tema de AC/DC.

El cierre lo echa una propuesta como el logo de una de las camisetas más populares de Kurt Kobain: “Idoloak hil” (“Mata a tus ídolos”), que redime un poco la recta final del disco. Algo mejor que el anterior, sigue adoleciendo de algunos de los detalles que lastraban el “Bostak Bat” (Elkar, 1989).

1.- Sexkalextrik
2.- Zoaz Euskal Herria
3.- Astindu
4.- Magali
5.- Gatazka garaiak
6.- Iñaki, zer urrun dagoen Kamerun
7.- Alde egin
8.- Berdin samarrak
9.- Gorroto etxea
10.- Idoloak hil

Txus Alonso- guitarra
Tontxu Tabares- guitarra, vocal
Ernesto Alaba- bateria
Roberto Moso- vocal
Joseba Lafuente- teclados
Javier Alvarez- bajo

 




1994- Binilo Bala

Puntuacion: 4
Estilos: pop-rock, rock & roll, punk-rock

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Primer disco tras el cambio de bajista. La salida de Javi Álvarez es cubierta por Alfonso Herrero. Portada pugilística en recuerdo de Urtain, el boxeador vasco, al que, al igual que al padre de Roberto, está dedicado el disco. También se incluye dedicatoria expresa en la carpeta a la memoria del grupo Eskorbuto, grupo amigo de Zarama.

Colaboraciones en la composición de Joseba Egiguren (“Zorrik ez”), Andrés Abuin (“Zorrik ez” y “Kaia Barrenian”) y de Xabier Euskitze (“Millio bat dolar”). César Ibarretxe y Jean Phocas ofician de técnicos de sonido, aunque la producción parece ser obra de Tontxu, el guitarrista. Este detalle quizás explique que la tónica general del disco se aproxime, por primera vez en la carrera del grupo, al rock duro. De hecho, la combinación con los teclados de Joseba, se puede llegar a establecer conexiones con rock sinfónico. "Zorriz Ez" y "Kaia barrenian" son ejemplos de eso.

La voz de Roberto adquiere un registro algo más chillón, de grupo heavy. Composiciones de hasta cinco minutos de duración (“Rock & Roll Marruma”, “Kaia Barrenian”, “Txatxo” y “Urtain”). En el caso de las dos primeras, los dos en la primera cara, se hacen demasiado pesadas; demasiada carga de rock duro. El comienzo, "Kostako bidea", es poderoso y rockero. Las teclas, en este caso, hacen recordar quizás a los Stranglers, que desde luego estaban dentro de la órbita de posibles gustos de la banda, como lo demuestra su referencia a los mismos en “Idoloak hil” del disco anterior “Sexkalextrik” (Elkar, 1991). Pero los virtuosismos de las guitarras la colocan en ese plan de hard- rock. El tema se refiere al disfrute en los viajes del grupo en la furgoneta. En concreto aquí es un hipotético viaje por la costa hacia San Juan de Luz.

La segunda cara empieza de forma desconcertante con respecto a lo oído en la primera. Por un lado el tema más pop, y quizás el más fresco, “Gaueko buruko mina”. Se distingue en el mismo una guitarra con aires a Los Secretos. Trata de los esbozos de conversaciones que los integrantes de la banda intentan bajo el ruido de la propia actuación. Y luego el casi acústico “Txatxo”, versión del “Chacho” de Los Berrones, banda asturiana, amiga de Zarama. Es cuestión de gustos, pero la historia del pobre retrasado en un pueblo no engancha por igual a todos los públicos.

Las teclas en el caso de "Errespetatu" son directamente de piano. Asistimos incluso a un solo del mismo. "Larruz Iarru" con parámetros similares resulta sin embargo más enérgico que los anteriores. El telón cae con el tema sobre Urtain. Es de los más sentidos, casi un lamento. Termina con la voz del personaje en grabación antigua con el piano de fondo. Disco resultado de la rendición del grupo a un despliegue de fuerza de guitarras y teclas. Se dejan llevar por cuestiones de arreglos y producción que quizás nunca preocuparon antes. Una pena.

1.- Kostako bidea
2.- Rock & Roll marruma
3.- Milioi bat dolar
4.- Zorrik ez
5.- Kaia barrenian
6.- Gaueko buruko mina
7.- Txatxo
8.- Errespetatu
9.- Larruz larru
10.- Urtain

Txus Alonso- guitarra
Tontxu Tabares- guitarra, vocal
Ernesto Alaba- bateria
Roberto Moso- vocal
Joseba Lafuente- teclados
Alfonso Herrero- bajo