HISTORIAS DE ROCK
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Simple Minds

SIMPLE  MINDS



 


Biografia                                                   Discografia

 

 
Todo comenzó un triste día de noviembre de 1967. Jim Kerr y Charles Burchill, que poco después se convertirían en el núcleo de Simple Minds, frecuentaban distintas escuelas elementales, pero vivían a escasos metros de distancia el uno del otro. Se encontraron en un campo de fútbol cercano a sus casas; de los dos, el más hábil con el balón era Kerr: óptimo en sus toques y con buena visión de juego. No les resulta difícil entablar amistad; pues tienen en común una gran pasión por la música y una enorme admiración por el hermano de Charles, Jamie, que les llevaba unos años. Jamie era considerado un «justiciero» en el barrio: llevaba los cabellos pintados de naranja, usaba pantalones estrechos y poseía un montón de discos que la radio nunca emitía. Estar con él significaba aprender mucho.

Así comienza para Kerr y Burchill una adolescencia llena de discos, conciertos y sueños de grandeza. Solos o en compañía, los dos viven la agitación del mundo del rock británico desde su situación, un poco descentrada, en Glasgow. Se hacen asiduos del Apollo, el teatro donde se dan los principales conciertos. Tan asiduos que pronto encuentran el sistema para acudir a los conciertos sin pagar (o, mejor dicho, pagando una sola entrada y pasándosela a los amigos por una ventanita de los servicios que da a un patio trasero). Sobre aquel escenario desfilan muchos de los grupos que hicieron grande al rock británico de los primeros años setenta: Roxy Music, Genesis, Led Zeppelin, Queen, Yes. Algunos años más tarde comienzan a desplazarse en autoestop hasta Newcastle (a unos 250 km) para asistir a otros conciertos.

Entre tanto, Burchill y Kerr desarrollan intereses diversos. El primero se dedica a la guitarra a imitación de su hermano Jamie, el cual, sin embargo, se cansa muy pronto de rasgar el instrumento. Así, Charles se queda solo practicando por las tardes. Aprende directamente de sus discos preferidos y muy pronto es capaz de tocar, a su modo, el álbum 'Ziggy Stardust', de David Bowie. Kerr, por su parte, se hace asiduo del Glasgow City Theatre, un teatro que acoge principalmente espectáculos de vanguardia y que es frecuentado por una pintoresca fauna humana: intelectuales, actores, homosexuales, artistas, poetas. Así nace la idea que desembocará inmediatamente en Simple Minds.

Al principio, como es natural, se dedican a imitar. Kerr, sobre todo, está fascinado con la posibilidad de ser el centro de atención (aunque sólo sea imaginariamente) del público: poder vestirse a su gusto, darse aires de estrella de rock, cantar con un micrófono, son estímulos suficientes para superar todos los temores y los reproches de sus padres. Para esta nueva aventura llaman a Brian McGee, que será el primer batería de Simple Minds. Los padres de Brian dirigían un pub y, por tanto, no estaban nunca en casa durante el día, lo cual era ideal para un grupo joven que, para dar sus primeros pasos, debía ensayar mucho y no siempre tocando bien. Más que interpretar temas, lo que hacían al principio era un poco de ruido, algunos estribillos de canciones conocidas y mucha improvisación. Sus ideas no estaban claras.

Tras algunas semanas, las cosas mejoran un poco y el grupo toca su primera canción de verdad, un tema de Velvet Underground. Naturalmente, el micrófono está en manos de Jim Kerr, a quien, sin embargo, le producía vergüenza cantar ante alguien, aunque se tratase de amigos suyos. De modo que pasan el cable del micrófono por debajo de una puerta tras la que se esconde Jim: el grupo toca en una habitación y Kerr canta en el baño. Pero esto no basta, Kerr quiere que los demás le juren que jamás revelarán su actividad. Los demás juran. Corre el año 1976, el rock está a punto de tener algo más que ofrecer al público, y todo comienza en un baño.

Mientras tanto, muchas cosas estaban cambiando en la escena rock de aquel período. Los grandes grupos que habían llenado las tardes y las noches de Kerr y Burchill estaban atravesando una crisis de ideas que los había alejado del público. Una atmósfera de renovación flotaba en el ambiente: de Londres llegaban noticias de nuevas actividades, de nuevos grupos, de nuevos estímulos musicales. Se proyectaba la sombra del movimiento punk, que empezaba a contagiar a muchos, a casi todos.

Estos aires de renovación también llegaron a Glasgow: grupos jóvenes se formaban y se disolvían, se ponían nombres que sonaban como un puñetazo y hacían implacables críticas a la sociedad occidental. Entre estos grupos estaban Johnny And The Self Abusers (éste es el nombre que Jim Kerr, Charles Burchill y Brian McGee se dieron para hacer sus primeras tentativas en el mundo del rock).

En realidad no eran exactamente una banda punk: Jim Kerr, en particular, no encontraba muy interesante aquel movimiento, aunque comprendía las motivaciones de sus ideales. No le gustaban aquellas canciones que hablaban siempre de destrucción, revuelta y anarquía. Más romántico que introvertido, había amado mucho a Gong, al rock experimental alemán, a Genesis. Le resultaba difícil entrar en sintonia con Sex Pistols o con los Ramones.

En cambio, Burchill seguía con más interres la evolución del movimiento. Por otra parte, Escocia contribuía al punk con grupos como Rezillos y Skids. Pero Kerr y Burchill querían alcanzar otras metas. En febrero de 1977, Johnny And The Self Abusers dan su primer concierto en el Doune Castle. Naturalmente, fue un período confuso. Johnny And The Self Abusers era un grupo sin una identidad artística definida, compuesto por Kerr, Burchill, McGee y Michael McNeil, de un lado, y, de otro, por unos amigos, entre ellos John Milarky, un joven de talento que pronto daría vida a Cuban Heels.

Sea como fuere, el grupo llega a grabar un single publicado por Chiswick en noviembre de 1977 y titulado 'Saints and sinners'. El mismo día de la publicación de este single, el grupo se disuelve y Simple Minds surge de sus cenizas. La primera aparición pública de Simple Minds tiene lugar en febrero de 1978. El grupo toca en la Satellite City, una discoteca situada en el piso de arriba del Apollo, el local donde, en su adolescencia, Kerr y Burchill habían ido a ver a sus músicos preferidos. La formación era: Kerr, Burchill, McGee, McNeil, Tony Donnell con el bajo y Duncan Barnwell con la guitarra rítmica. El repertorio del grupo duraba noventa minutos y comprendía, entre otros, temas como 'Pleasantly disturbed' y 'Wasteland', que después se incluirían en el primer álbum de Simple Minds. Aquel fue un período de gran excitación. Para Kerr y compañía, cada día era una espléndida aventura: habían alquilado un apartamento y se habían comprado una ambulancia que utilizaban para sus traslados. Fueron unos días inolvidables.

Había llegado el momento de dar un salto importante y para ello se dirigieron a Bruce Findlay. Findlay era un hombre muy importante en aquel entonces en Edimburgo, donde administraba una tienda de discos que era un punto de encuentro de las jóvenes formaciones escocesas. Además, Findlay había fundado una pequeña compañía independiente, llamada Zoom Records, que había publicado discos de jóvenes músicos con talento. Por otra parte, Findlay había tenido experiencias como manager. Parecía ser la persona indicada. Y lo era. Findlay ve a Simple Minds en acción en el «Mars», un bar de Glasgow, e intuye al vuelo las posibilidades del grupo. Así, decide trabajar con ellos y se convierte en su manager.

Dado este paso, el grupo pone a punto su formación, convirtiéndose en quinteto con el ingreso del bajista Derek Forbes. El grupo está formado. Simple Minds dan mucho de sí y obtienen contratos en locales importantes. Pero antes de entrar en los estudios se debía resolver el problema del contrato. Zoom, la compañía de Findlay, sólo podía publicar singles, y su contrato de distribución con la potente Arista sólo admitía este formato. Sin embargo, Simple Minds estaban preparados para abordar un álbum. Finalmente, el problema se resuelve de forma muy simple: el disco es producido por Zoom, pero con una financiación especial de Arista. Una solución que dejaba al grupo una gran libertad en sus predilecciones artísticas. 'Life in a day', grabado en enero de 1979, es publicado en abril del mismo año. Aún hoy es un disco muy particular, típica «ópera prima» de un grupo que tiene muchas cosas que decir, pero que todavía no posee la experiencia y la calma necesarias, que sólo pueden adquirirse frecuentando los estudios.

Producido por John Leckie (que también producirá sus siguientes dos álbumes), 'Life in a day' contiene diez temas originales de Simple Minds, compuestos en sus primeros días de actividad por el tándem Kerr- Burchill. El álbum es variado, articulado en varios niveles, a veces caótico y a veces claro. Hay un poco de todo en los surcos de este primer disco. En 'Life in a day', Simple Minds no están bien definidos; pasan del rock fácil de 'Sad affair' a las pretenciosas atmósferas de 'Pleasently disturbed', de la estructura épica de 'Life in a day' a la velocidad de 'Wasteland'. Pero es 'Chelsea girl' la canción que obtiene mayor éxito; publicada también en single, es un tema de amor de estructura bastante tradicional: una estrofa y un estribillo agradable, decididamente extrovertido. Aún hoy es una de las canciones más simpáticas de Simple Minds.

El año 1979 es también importante en lo relativo a conciertos: el grupo toca por primera vez en Londres, o sea, en la capital de la música mundial, allí donde nacen las modas, donde las tendencias toman forma, donde las ideas toman vida. Para Simple Minds, tocar en Londres significó salir del estrecho ámbito escocés, encontrarse cara a cara con la prensa especializada y con la vasta escena rock, que, precisamente, en aquel período, estaba viviendo una de sus fases más turbulentas y creativas. Pero en ese mismo año se amplían sus fronteras: Simple Minds son llamados desde Nueva York (siempre atenta a las pequeñas novedades procedentes de Gran Bretaña), donde tocan en el «Hurrahs», y desde la más cercana Alemania, importante cabeza de puente por la que entrará la nueva música europea.

Ese mismo año, Simple Minds deciden repetir la experiencia del estudio y grabar su segundo álbum. En realidad muchos consideran este segundo álbum como realmente el primero de Simple Minds y 'Life in a day' como el último de Johnny And The Self Abusers. Ello se debe a que las canciones de 'Life in a day' habían sido concebidas, compuestas y vividas durante una determinada fase de la historia del grupo, mientras que las de 'Real to real cacophony' eran las primeras que el grupo elaboraba bajo el sello Simple Minds.

Efectivamente existen muchas diferencias entre los dos discos. El primero es tan diversificado como brillante; el segundo es riguroso, centrado sobre una línea coherente. Seguramente Simple Minds crecen en calidad a base de jugar alguna de sus cartas con demasiada seriedad. Para Simple Minds, 1980 significa Europa. Es en el viejo continente donde el grupo se lanza en busca de su identidad; una Europa llena de sugestiones y contradicciones, un mundo a descubrir para estos jóvenes escoceses ansiosos de apuntalar un estilo artístico propio. La Europa de 1980 entra en la poesía del grupo, lo cual queda reflejado tanto en sus discos como en sus giras. En primavera, graban su tercer álbum, 'Empires and dance', que se publica en septiembre, en el curso de una nueva y más amplia gira continental, como teloneros de Peter Gabriel.

'Empires and dance' es el primer gran disco de Simple Minds. Basta con escuchar el tema inicial, 'I Travel' (que tiene un lugar privilegiado en sus conciertos actuales), para darse cuenta de lo que ha madurado el grupo en tan sólo un año de trabajo. El sonido es fuerte, seguro, y asume los contornos de la «dinámica épica» que más tarde desembocará en 'New gold dream (81-82-83-84)'.

También hay un curioso episodio protagonizado por Charles Burchill. Mientras Simple Minds grababan 'Empires and dance', en los mismos estudios, aunque en otra sala, estaban trabajando Iggy Pop y David Bowie, cantante y productor, respectivamente, del disco 'Soldier'. Parece que Simple Minds habían estado discutiendo largo y tendido sobre la oportunidad de invitar a Bowie (gran ídolo de estos jóvenes músicos) a tocar el saxo durante algunos segundos en uno de sus temas. Discutieron mucho, pero no llegaron a decidirse a hacerlo. Sin embargo, habría de ser el propio Bowie quien llamara a la puerta de su sala de grabación para pedirles una breve participación vocal. Y así, los anales del rock cuentan con la presencia de Simple Minds en un disco de Iggy Pop. El tema se titula 'Play it safe', y en la historia del grupo aparece como una ironía del destino y de la timidez.

'Empires and dance' flota en la atmósfera cultural y política europea de aquel período: el descubrimiento de las contradicciones y de la creatividad de Berlín, el espectro de los países del Este, la extraña fascinación de los mega-aeropuertos, la dulce sensación de sentirse ciudadanos europeos por encima de los controles de aduanas y el color de los pasaportes. Ésta es una fase por la que pasan muchos grupos británicos cuando amplían sus fronteras. Encuentran muchos atractivos: a menudo son más aclamados en el extranjero que en su propia patria, se dan cuenta de que son populares en ciudades que sólo han visto en los mapas, y se enamoran de una cultura que nunca podrá ser la suya. 

Durante la gira con Gabriel, Simple Mine presentaron los temas de 'Empires and dance', que obtuvieron una calurosa acogida. Son temas hechos para hipnotizar, como 'This fear of gods', que Kerr compuso inspirándose en la lectura de un libro de Jorge Luis Borges, el gran escritor argentino: largas secuencias de bajo eléctrico que se entrecruzan de forma repetitiva, creando una atmósfera de gran emotividad. O bien 'Capital city', con su andadura solemne, sus coros sostenidos, su melodía interrumpída y reanudada repetidamente. O bien 'Thirty frames a second', que trata sobre los problemas de la juventud, la inseguridad del presente, la pérdida del trabajo, etc.

En síntesis, el trabajo de Simple Minds obtiene apreciables resultados comerciales: 'Empires and dance' entra en las listas, tiene críticas positivas y se convierte en un disco del que se habla. Todo esto sucede seis meses antes de la rescisión del contrato que el grupo tiene con Arista, cuando todo parecía ir camino de una renovación automática. Sin embargo, las cosas serían muy distintas.

Simple Minds se sentían más preparados que nunca para solicitar a su compañía discográfica la asistencia fundamental para lanzarse al éxito en el mundo musical. Pero Arista y Simple Minds iban por vías distintas; no estaban hechos el uno para el otro. Además, en Arista no existían personas capaces de tratar con unos productos como los de Simple Minds. Faltaba una base homogénea que pudiese traducir las intenciones de Kerr y compañía a política comercial. Así, pues, ni siquiera consideraron la posibilidad de firmar con Arista. Simple Minds estaban en el mercado discográfico con la calificación de «grupo emergente» en alza, mientras aumentan también las ventas de sus discos. Sólo les faltaba el impulso definitivo.

Y el impulso se lo da Virgin Records, la compañía discográfica creada en 1973 por Richard Branson, un verdadero genio en negocios musicales. Branson creó Virgin para publicar el disco de Mike Oldfield 'Tubular bells', que fue un gran éxito mundial. Desde sus comienzos, Virgin ha tenido en alta consideración a la música más innovadora, produciendo discos de Gong, Steve Hillage, Can, Tangerine Dream y, más recientemente, ofreciendo oportunidades a grupos punk y post-punk: Sex Pistols, Magazine, XTC, Human League, D.A.F., Heaven 17, hasta los grandes éxitos comerciales de Culture Club.

Simple Minds y Virgin parecen prometer un matrimonio perfecto. Y, superadas las dificultades iniciales, inmediatamente se revelan como tal. La primera aportación de la nueva compañía discográfica al grupo es recomendarles a un nuevo productor, más adaptado a la potencia de la formación: se trata de Steve Hillage, un viejo hippy con muchas experiencias en el campo de la producción que, a principios de los setenta, había participado en el grupo experimental Gong, y que más tarde había grabado discos de atmósferas muy particulares. Este cambio se confirma muy pronto como un gran acierto. El resultado es una acumulación tal de material que pronto se estudia la posibilidad de lanzar un disco doble, ya que hacer una selección de canciones parecía imposible. Sin embargo, no estaba prevista la realización de un disco doble (mayor costo y dificultad promocional) y al final se llega a un acuerdo: en agosto de 1981, aparecen en las tiendas 'Sons and fascination', que incluye como regalo un segundo álbum, 'Sister feelings call'. Más tarde, este álbum también será reeditado aparte, pero para la compañía discográfica sigue estando íntimamente ligado a 'Sons and fascination', como un verdadero apéndice realizado al mismo tiempo que aquel disco.

Las canciones de 'Sons and fascination/Sister feelings call' resplandecen por su riqueza y madurez. Ha saltado la «chispa», Simple Minds han encontrado su sonido, su camino hacia el «absoluto». En estos temas hay una gran profundidad de contenidos literarios y sonoros. No es una casualidad que sean extraídos de este trabajo los tres singles de éxito editados: 'Sweet in a bullet', 'Love songs' y 'The American'. EI sonido de Simple Minds ya está definido: potentes golpes de teclados y guitarra, solos reducidos hasta lo esencial, un muro de música que anima a los oyentes a escalarlo y, finalmente, una equilibrada relación entre la voluntad y los instrumentos. Así, Kerr puede asumir el papel de figura carismática del nuevo rock que muchos le reconocen.

Las letras profundizan en el análisis de la vida, han perdido su narrativa lógica en favor de sucesiones, de bloques de imágenes, de asonancias, de conexiones de pensamientos. Dice Jim Kerr: «Los textos de una canción son un collage; nunca me pongo a escribir en un escritorio, sino que reúno escritos distintos y también viejos versos escritos un año antes, en los que descubro afinidades con mi proyecto». 'Sons and fascination/Sister feelings call' fue ideado casi por entero en Estados Unidos durante una breve gira; es un trabajo fuertemente influido por imágenes típicamente estadounidenses: el neón, la caótica alternancia de ciudad y campo, la desolación de ciertas periferias, la vida nocturna en las metrópolis. No es un disco pensado para el público estadounidense (como 'Once upon a time' lo será cuatro años más tarde), sino un diario musical de viajes inspirado en la mágica atmósfera que capta la sensibilidad europea. Además, en el mismo período, Simple Minds llegan por primera vez a Australia, tierra completamente virgen para su popularidad: actúan en una breve gira como teloneros de los ídolos locales Icehouse y obtienen un éxito absoluto, hasta el punto de que el single 'Lovesongs' se convierte rápidamente en un hit.

Aprovechando el éxito del grupo, Arista, su anterior compañía discográfica, publica un álbum antológico titulado 'Celebration', que contiene diez temas extraídos de sus tres primeros discos (febrero de 1982). En este período también surge la más grave de las tensiones internas del grupo. Tras haber terminado el trabajo de 'Sons and fascination/Sister feelings call', el batería Brian McGee anuncia a los demás su intención de abandonar el grupo. Es una noticia que asombra mucho a sus compañeros: McGee era el chaval que había puesto su apartamento a disposición del grupo para hacer sus primeros ensayos, uno de los miembros fundadores que había compartido las dificultades de los comienzos. Sin embargo, precisamente cuando empezaban a obtener resultados, decide abandonar el grupo para casarse y ponerse a trabajar en el pub de sus padres, cansado de las giras por todo el mundo entre aviones y Hoteles no siempre de primera calidad (sin embargo, unos meses después, volvería a la música tocando con Endgames).

El grupo encaja el golpe y empiezan a buscar un nuevo batería, precisamente durante la grabación de su nuevo álbum, el fundamental 'New gold dream (81-82-83-84)'. El primer batería que encuentran es Kenny Hysolp, quien había tocado con Zones, un grupo bajo contrato con Zoom Records, la misma compañía de los primeros Simple Minds. Pero sólo es un arreglo temporal, lo suficiente para grabar una nueva canción, que saldrá en single, titulada 'Promised you a miracle' (abril de 1982). De todos modos, es una colaboración afortunada, y de ella sale su primer single de gran éxito. En efecto, 'Promise you a miracle' llegó al decimotercer puesto de las listas británicas, dando a conocer a Simple Minds al gran público. Un resultado realmente óptimo, en el que también tiene su mérito el nuevo productor, Peter Walsh, un técnico de grabación. Siguen adelante con la realización del nuevo álbum y logran un nuevo batería, Mike Ogletree, quien, sin embargo, sólo tocará en tres temas: 'Somebody up there likes you', 'New gold dream' y 'Colours fly and the Catherine wheel'. Ogletree, que venía de Cafe Jacques, no acaba de convencer a los demás miembros del grupo, que parecen tener la intención de no buscar aun batería fijo, sino más bien recurrir cada vez al músico más adaptado a sus exigencias del momento. Sin embargo, encuentran a Mel Gaynor y el quinteto se recompone.

'New gold dream' es el segundo álbum de la «Trilogía de la materia», como afirma Alfred Bos, autor del libro biográfico 'The race is the príze'. 'Sons and fascination' es la Tierra, 'New gold dream' es el aire, 'Sparkle in the rain' será, un año después, el agua. Pero, ¿se puede hablar de fuego en 'Once upon a time'?. 'New gold dream' fue compuesto en una vieja iglesia de Perth, la antigua capital de Escocia. La iglesia está situada en la cima de una colina acariciada por el rio Tay; la gente de Tay llama Silver Snake (serpiente de plata) al rio, y si se contempla a la luz de la luna se comprende el porqué. Durante la grabación del disco, Simple Minds salían muchas veces a ver correr las aguas del Tay. La mágica atmósfera de esta tierra también se respira en la portada del disco, en la cruz céltica que, por algún tiempo, se convertiría en el símbolo del grupo. El corazón inflamado y la cruz cristiana son otros indicios de que Simple Minds también están interesados en temas espirituales. 'New gold dream' es un beso de fuego para los amantes del rock y «el disco». Las canciones que todos esperaban en aquel septiembre de 1982, cuando el álbum invade las tiendas y llega al tercer puesto de las listas, confirman a Simple Minds como un grupo de álbum y no de single.

Tras las atmósferas de 'Sons and fascination', llegan las canciones de 'New gold dream', que son una consecuencia directa del disco anterior pero que incorporan un componente místico totalmente nuevo. Jim Kerr afronta en sus letras (aunque por primera vez aparezcan todos los miembros del grupo como autores) los temas del tiempo, del bien, del mal, de la individualidad: «En alguna parte hay un lugar que millones de ojos no pueden ver; en alguna parte hay alguien que puede ver lo que yo veo» ('Someone somewhere in sum mertime'). Mágico, felino, flotante, 'New gold dream' es un trabajo completo, de antología rock; arrollador en 'Promised you a miracle', hipnótico en 'Colours fly and the Catherine wheel' y profético en 'New gold dream'.

La marcha de 'New gold dream (81-82- 83-84)' hacia el éxito es velocísima; tras el tercer puesto en las listas británicas, conquista el disco de oro y encuentra una óptima acogida en toda Europa. Simple Minds van directos hacia la cima. Este disco les sirve como apoyo en los conciertos que el grupo da en la gira inmediata a la publicación del álbum. Japón, Estados Unidos y Europa son las etapas de una grandiosa y triunfal gira. 

Concluida la fase de 'New gold dream', el grupo se encierra en sí mismo para programar un nuevo álbum. Hay muchos problemas sobre el tapete, pero el primero es el relativo a la elección de un productor. Y ésta recae sobre Steve Lillywhi te, eminencia gris del nuevo rock británico. Ello es muy criticado por la prensa británica, que acusa al grupo de querer amoldarse al «nuevo sonido» que precisamente Lillywhite había contribuido a crear trabajando con U2 y Big Country. Pero el problema debe ser expuesto en términos diferentes: junto a Simple Minds, tanto Big Country y (sobre todo) U2 aparecieron en los primeros años ochenta como los exponentes de un nuevo sonido rock, épico y glorioso, profético y religioso, trascendental y moral. Y no es precisamente una casualidad que estos grupos no sean ingleses (escoceses Simple Minds y Big Country, irlandeses U2). Sin embargo, Simple Minds son los primeros (fechas en mano) en afrontar estos temas, y, por tanto, la decisión de confiar la producción a Lillywhite se revela importante aunque temporal. Simple Minds encuentran en Lillywhite a un productor en sintonía con sus ideas y, sobre todo, con sus proyectos. El resultado de este trabajo es 'Sparkle in the rain', un disco que el biógrafo holandés Alfred Bos define en su libro como la suma exacta de 'Empires and dance' y 'New gold dream'. Efectivamente, 'Sparkle in the rain' es un disco perfecto, homogéneo en cada una de sus partes, sin descensos de tono ni de tensión. También es un poco arriesgado, porque, por primera vez, Simple Minds graban un tema que no es suyo, el famoso 'Street hassle', escrito y grabado por Lou Reed, uno de los grandes ídolos de Kerr y Burchill.

'Sparkle in the rain' es un gran disco, que se sitúa perfectamente en el clima del año 1984 en que fue publicado, el año que da título a la famosa novela de George Orwell. Seguramente el Gran Hermano se hubiera divertido mucho escuchando este álbum: la rápida 'Up on the catwalk', la profética 'Book of brillant things', la romántica 'Speed your love to me', el éxito comercial de 'Waterfront' (para el que es realizado un sugestivo videoclip), son todos títulos que conquistan un lugar privilegiado en la producción del grupo y en el corazón de sus admiradores. Al disco sigue una nueva gira mundial que registra «llenos» en todos los lugares donde actúan. Pero, sobre todo, 'Sparkle in the rain' es el disco de Simple Minds que mejor penetra en el inmenso mercado americano.

De todas formas, es comprensible que el grupo se oriente hacia Estados Unidos para sus siguientes proyectos. Así, tras terminar su gira mundial, Simple Minds cruzan el Atlántico y comienzan a trabajar en su primer proyecto discográfico «made in Usa». La estrategia es simple. Guiándose por los pasos que recientemente habían lanzado de manera definitiva a estrellas como Madonna y Prince, Simple Minds graban un tema que luego fue incluido en la banda sonora de la película Breakfast Club. El tema era 'Don't you (Forget about me)', escrito por Billy Idol. El single también se publica en Europa, aunque inicialmente el grupo se opuso a ello, pretendiendo mantener este disco como una cosa aparte. Finalmente el grupo accede y el single se publica, alcanzando en seguida los primeros puestos de las listas europeas. 

Durante 1985 también aparecen otras noticias referidas a Simple Minds; Jim Kerr anuncia su matrimonio con Chryssie Hynde, la enérgica cantante estadounidense líder de The Pretenders, que había comenzado a dar sus primeros pasos musicales precisamente en Inglaterra. Poco después, nace su hija Scarlet. Por otra parte, el bajista Derek Forbes anuncia su intención de emprender una carrera en solitario y abandona el grupo. Su sustituto será John Giblin, músico experimentado que había colaborado con Peter Gabriel y Phil Collins. La nueva formación de Simple Minds actúa por primera vez en público en Filadelfia, el 13 de julio, con ocasión del inolvidable día del «Live Aid», el megaconcierto organizado por Bob Geldof para recoger fondos en favor de los pueblos africanos azotados por el hambre. En este concierto, Simple Minds también presentan un nuevo tema como anticipo de su inminente álbum: 'Alive and Kicking'.

A los pocos días de su publicación, el disco ya se encuentra en lo más alto de las listas. Sin embargo, algunos críticos les acusan de haberse buscado una imagen menos fascinante y más comprometida con el público estadounidense. En efecto, 'Once upon a time' (éste es el título del álbum publicado en octubre de 1985) es un disco impregnado del sonido típico de las producciones estadounidenses. Por otro lado, la elección de los dos productores lo confirma; Jimmy lovine y Bob Clearmountain son dos profesionales habituados a trabajar con vistas al mercado musical de «estrellas fugaces». Pero, en su búsqueda de la aceptación de un gran público, Simple Minds no perdieron nada. 'Once upon a time' es un disco espléndido que contiene, en ambas caras, óptimas canciones, como la arrebatadora 'Oh jungleland', la mística 'Sanctífy yourself', la marchosa 'Come a long way', la hipnótica 'Oncd upon a time' y naturalmente, 'Alive and Kicking'

 El mecanismo que 'Once Upon A Time' pone en marcha es perfecto. Tras la publicación del disco, el grupo sale de gira: primero por Estados Unidos, como teloneros de The Pretenders (prácticamente una luna de miel musical), y después por Gran Bretaña. Durante estos conciertos, el grupo presenta a algunos invitados: Sue Hadjopoulous en la batería y Robin Clark en los coros. El cambio de año sorprende a Simple Minds en el primer puesto de todas las listas europeas. Con 'Once upon a time', Simple Minds logran realizar un sueño apenas acariciado en aquellos días en que, siendo adolescentes, compraban los discos de los grandes grupos del pop e inventaban cada día nuevos trucos para ver los conciertos sin pagar entrada.

Con todo, 'Once upon a time' también es su disco más atacado: «Demasiado estadounidense, demasiado comercial», escriben muchos críticos. A pesar de las poco favorables críticas de la prensa, el continuo incremento de su popularidad los lleva a emprender una mastodóntica gira en la primavera de 1986. Quienes vieron a Simple Minds actuar en aquella gira tuvieron la impresión de que la banda estaba cerrando un capítulo importante de su carrera, como si quisiera pasar página. Cuando en la primavera de 1987 se publica el doble álbum en vivo 'In the city of light', grabado en el Zenith de París, el grupo vuelve a acelerar los corazones de sus miles de fans. Sus cuatro caras contienen una hora y media de gran rock, una suma de toda la producción de la banda escocesa. Luego llega el silencio. La banda enmudece.

Kerr y compañía permanecen en silencio sin enfrentarse a la prensa y sin considerarse víctimas del show business. Finalmente echan por tierra todas estas suposiciones con su actuación en un gran concierto en Londres en favor de la liberación del líder surafricano Nelson Mandela. «Aquel día fue decisivo para nuestro futuro (recuerda Kerr); sobre aquel escenario, todos sentíamos una especie de resplandor. Comprendimos, de repente, cuánto nos habíamos descuidado en los últimos tiempos; habíamos ostentado tanto nuestra posición de rockband como nuestra música. Y, desde hacía dos años, esa era la primera vez que nos reencontramos con nuestra naturaleza, con nuestro ritmo interior.»

Tras el concierto, Simple Minds deciden retomar el trabajo poco a poco, con gran discreción. Se encierran en un estudio con la intención de hacer un pequeño álbum de retorno: cuatro o cinco canciones que testimonien, sin tener el peso de un álbum, el regreso, el nuevo camino de la banda. Pasan diez meses y el mini álbum 'Ballad of the Street' sale finalmente a la luz. El disco incluye, además de aquella 'Mandela day' que presentaron en el concierto londinense, 'Bealfst Belfast child' y 'Biko' (ésta última escrita en 1978 por Peter Gabriel). El sonido es cautivante pero no comercial, y todo disco transmite una profunda carga emotiva. Antes del lanzamiento de su nuevo album, el grupo decide publicar el single 'This is your land' (la canción que simboliza todo su nuevo trabajo). La canción cuenta con el inédito y eficaz dúo de voces de Jim Kerr y del resurgido Lou Reed, autor en aquel mismo período, del estupendo 'New York'. En una versión mix se añaden a este single dos temas que no se incluiran en el nuevo álbum: 'Saturday girl' y 'Year of the dragon'.

Por fin llega 'Street fighting years'. Este disco es como una inyección de adrenalina acompañada por un profundo estado de deseo. Un deseo físico que deja conmovidos a sus «amantes». El disco es una estupenda inyección de rock que late al ritmo del corazón, que escarba en el alma y en las conciencias para sublevarlas, con discreción, casi dulcemente, como un guante.

Pero también es un disco que les devuelve la voluntad de luchar y que demuestra a millones de fans que la espera no habia sido vana. Así, tres años después de su último disco de estudio, Simple Minds vuelven por la puerta grande. Han retornado al camino que los llevará, con discreción y elegancia, a ser incluidos en lugar preferente en la «Biblia» del rock. 

Pagina Oficial:  
http://www.simpleminds.com/sm/index.php





 






Discografia:

1979- Life in a Day 
1979- Reel to Real Cacophony  
1980- Empires and Dance  
1981- Sister Feelings Call  
1981- Sons and Fascination 
1982- New Gold Dream (81-82-83-84) 
1984- Sparkle in the Rain 
  1985- Once Upon a Time 
1987- Live in the City of Light 
1989- Street Fighting Years  
1991- Real Life 
1995- Good News from the Next World  
1998- Néapolis  
2001- Neon Lights Red 
2002- Cry  
2003- Our Secrets Are the Same
2005- Black & White  
2009- Graffiti Soul













1985- Once Upon A Time

Puntuacion: 9
Estilos: Alternative Pop/Rock, Dance-Rock, Alternative/Indie Rock, College Rock, Contemporary Pop/Rock

   Para escuchar el disco dale al play




'Simple Minds', finalmente conquisto América con su canción "Don't You Forget About Me", y la edicion del album 'Once Upon A Time', que captura emociónes desgarradoras al estilo de bandas como U2. Ahora eran uno de los grandes nombres de la música y la voz sedienta de Jim Kerr se convirtió en la firma de la banda. Con la produccion de Jimmy Iovine (U2, Stevie Nicks, Bruce Springsteen), presenta un nuevo protagonismo hacia la guitarra. La banda de synth-pop se había relajado un poco y el estilo encantador de Charlie Burchill fue más notable. También los coros toman protagonismo en canciones como 'Alive & Kicking' y 'Sanctify Yourself'. Este álbum fue uno de los mejores de la banda porque emanaba energía pura y poseia composiciónes sólidas no capturadas en álbumes anteriores.

1.- Once Upon a Time (Simple Minds) 5:45
2.- All the Things She Said (Simple Minds) 4:16 
3.- Ghost Dancing (Simple Minds) 4:45
4.- Alive and Kicking (Simple Minds) 5:26 
5.- Oh Jungleland (Simple Minds) 5:14
6.- I Wish You Were Here (Simple Minds) 4:42
7.- Sanctify Yourself (Simple Minds) 4:57
8.- Come a Long Way (Simple Minds) 5:09

Carlos Alomar- Vocal
Michael Been- Vocal
Charlie Burchill- Guitarra
Robin Clark- Vocal
Mel Gaynor- Bateria, Vocal
John Giblin- Bajo
Sue Hadjopoulas- Percusion
Jim Kerr- Vocal
Mick MacNeil- Piano, Sintetizador 
Simms Brothers Band- Vocal