HISTORIAS DE ROCK
Biografias Y Discografias De Musica Rock

Polla Records

POLLA RECORDS




 

BIOGRAFIA

DISCOGRAFIA




Preguntado por los comienzos del grupo, allá por el año 1978, Evaristo Páramos, el cantante de la formación, menciona dos características del punk que le atrajeron a él y otros cuatro chavales más de Salvatierra (Araba) para formar la que se convertiría en una de las bandas de referencia de este género. De entrada, no era necesario en absoluto saber tocar bien ningún instrumento y además “se podía cantar en el lenguaje de la calle”. Fue así como, al no haber otra cosa que hacer, tocar en un grupo punk junto a Fernando Murua Quintana "Fernandito" (batería), Maleguin (bajo), Txarly (guitarra) y Sume (guitarra), amigos de diferentes cuadrillas del pueblo con afinidades en sus gustos musicales, se convirtió en la única alternativa válida. Puestos a hablar mal, lo mejor era empezar con el nombre del grupo: nacía así La Polla Records (LPR).

A diferencia de otras bandas de la época surgidas en barriadas obreras o industriales de grandes ciudades, el origen, digámoslo así, rural de LPR, tendrá su importancia en el devenir del grupo. Aparte del aislamiento en los primeros momentos respecto al resto de Euskadi, la vuelta al pueblo tras giras o grabaciones una vez que el grupo había despegado servía para ponerles en su sitio, con los pies en la tierra.

El rodaje consiste en actuaciones en bares, garajes y demás garitos de la zona. En concreto, el primer concierto de la banda fue en la discoteca de Salvatierra, en 1979, tras una única semana de ensayos recién comprados los instrumentos, en la que practicaron las cuatro cosas que le habían enseñado a Txarly con la guitarra en la mili. En el local consiguieron meter a 1000 de los 3000 habitantes del pueblo: “980 iban a reírse de los locos, y los otro 20 eran la basquilla”, confiesa Evaristo en una entrevista para la revista Rolling Stone. De aquella ocasión recuerda “Teníamos cinco letras y una canción instrumental. Un concierto de seis canciones: media hora. Había una canción en ritmo de blues con una letra ridícula: 'Oiga señora usted que llora, vengo a comprar, vengo a comprar su lavadora…' . Como para convertirse en ídolo de generaciones. El pincha de la discoteca nos presentó así: 'Y ahora, unos jóvenes imitadores de la Orquesta Mondragón'”.

Para la grabación de las primeras maquetas, deciden enviar su material a Pamplona, y no a Bilbao como se había pensado en un primer momento. Curiosamente, esta decisión, motivada por un pequeño ahorro en los costes de la grabación, en apariencia intrascendente, supuso, en palabras del propio Evaristo, “un gran acierto … por ahorrarte mil pelas”. Los responsables de editar estos primeros temas son los hermanos Goñi, artífices de Soñua (que se convertiría después en Oihuka), compañía de discos pionera de la época, en cuyas filas militaron bandas emblemáticas como Kortatu, Cicatriz, Barricada o Hertzainak.

En Soñua graban un primer EP con cuatro canciones "Y Ahora Qué?" (Soñua, 1983) y sólo un año después, su primer disco de larga duración “Salve” (Soñua, 1984). El disco es un auténtico bombazo con diecinueve trallazos, auténticos escupitajos con los que mostrar su descontento con el orden social instaurado en los primeros años de la democracia. La banda consigue plasmar en canciones inapelables, de música poderosa y letras ingeniosas más allá del simple exabrupto, la rabia descarnada ante todo aquello que deja al individuo indefenso frente a las instituciones, las fuerzas de seguridad del estado, las religiones, las hipocresías y en última instancia, contra quienes aceptamos resignados que todo continúe igual.

En la misma línea se graba “Revolución” (Soñua, 1985), con Abel Murua en el bajo en sustitución de Maleguin. Las letras, mucho más políticas, se ceban sobre todo con las vísceras del estado, nos invitan a zambullirnos en las cloacas de un sistema que tortura, controla, engaña y que se rige por directrices económicas y sociales en las que las diferencias entre ricos y pobres son insultantes.

Estos primeros discos alcanzan rápidamente unas cotas de popularidad impensables para un género como el punk. Y es que LPR pasa en poco tiempo a ser una de las formaciones abanderadas de la efervescencia que se vivió en todo Euskadi en los primeros 80. En concreto, los hermanos Goñi en su sello discográfico y Jose María Blasco, manager entre otros de LPR, desde el suplemento musical del ya desaparecido diario Egin, fueron los responsables del término Rock Radical Vasco con el que se intentó etiquetar al movimiento musical de aquellos días. Parece existir incluso una fecha oficial de nacimiento para el así clasificado movimiento: octubre de 1983, en un concierto en Tudela, en el que participaron prácticamente todas las bandas que por entonces empezaban (LPR incluída). Aunque muchos de esos grupos expresaron desde el principio su disconformidad a la clasificación, lo cierto es que para una gran mayoría supuso una auténtica denominación de origen con la que exportar fuera de Euskadi la música que se producía en esos momentos.

Un ejemplo es el propio sello navarro Soñua, que a pesar de lo pequeño que era, consigue poner en Madrid a principios de 1984 a tres de sus bandas: Barricada, Hertzainak y los mismos LPR. La promoción en el resto del estado se facilitaba si, como en el caso de LPR, las letras eran en castellano.

Bastan un par de años de esta efervescencia para que desde la izquierda abertzale se produzcan los primeros intentos de canalizar semejante despilfarro de energía. Por un lado, Egin propone a sus lectores la elección de la mejor banda en cada una de las provincias vascas para subvencionarles una serie de conciertos. LPR no ganó de milagro en Álava, donde se impusieron a última hora Hertzainak. Un año después, en 1985, Herri Batasuna pone en marcha la campaña de conciertos Martxa eta Borroka con la que instrumentalizar el movimiento musical para la causa nacionalista. Sin embargo, la maniobra de politización no tiene los resultados esperados en todos los casos y fracasa estrepitosamente con muchas bandas (Eskorbuto, Cicatriz, etc). En el caso de LPR, las proclamas libertarias en contra de banderas, naciones y demás (“las banderas son trapos de colores”, “un país es un invento, un país es una estafa, un país es algo, para lo que nadie me ha pedido mi opinión”, “un patriota, un idiota”, “no al ejército, ni vasco ni español”) parecen dejar poco campo para la duda.

Con el siguiente disco, “No Somos Nada” (Txata, 1987) completan un auténtico trío de ases. Para la grabación de este último, el grupo se lanza, en un intento de tener todo bajo control, con su manager entonces Jose María Blasco, a montar su propia compañía discográfica. A estas alturas, LPR son ya una banda consolidada con un discurso anti-sistema claro y duro; referencia punk obligada en todo el estado. Preguntados en esta primera etapa de su carrera, especialmente virulenta, sobre el posible mensaje en sus canciones, el grupo se pronunciaba en los siguientes términos: “Damos por supuesto que la gente sabe pensar. Nosotros tocamos y decimos lo que pensamos y fuera; no tiene más misterio. Puede ser un mensaje para el que lo quiera recibir, nosotros no se lo mandamos”.

La propuesta radical de la banda no es siempre bien recibida en todos los lugares a los que el grupo se desplaza para actuar. En algunos casos, los problemas surgían simplemente por el aspecto del grupo. Como comenta con cierto deje de lamento el propio Evaristo en una entrevista recogida en el documental “No Acepto” (José A. Alfonso / Alberto Bocos Oyarbide, 2007, guía imprescindible para los interesados en el punk estatal en la década de los 80) los problemas que tenían con gente obrera se hubieran podido evitar si el público hubiera atendido a las letras más que escandalizarse por las pintas.

Relata asimismo situaciones paradójicas como la vivida en Asturias, cuando tocaron en un local de la Liga Comunista Revolucionaria. Aparentemente, y en contra de lo que cabría esperarse, un grupo reducido de jóvenes de extrema derecha comenzaron a hacerse notar desde las primeras canciones, por sus gritos y saludos fascistas. Ante el estupor de la banda, lejos de ser neutralizados por el resto de la audiencia, a falta de cuatro canciones para terminar, Evaristo se ve obligado a deshacerse de uno de ellos cuando intentaba subir al escenario. La reacción de los compañeros en el público no se hace esperar y una botella de pacharán lanzada al escenario termina por dejar fuera de juego a Fernandito, el batería. Ante la agresión, los componentes de LPR deciden retirarse a lugar seguro, mientras que todo el local les despide al unísono con gritos de “¡Hijos de puta!”. Evaristo indignado por el desenlace de la escena, de la que salen como los malos de la película precisamente donde menos lo esperaba, confiesa: “aquello me marcó y me quitó de muchas tonterías de por la causa o por no la causa”.

Pero sin lugar a dudas, el percance más recordado es el que tuvo lugar durante los conciertos celebrados en Madrid en ocasión de las fiestas de San Isidro del año 1986. El grupo tocaba en aquella ocasión junto a los dos grupos heavy Bella Bestia y Obús. El público de las primeras filas consigue deshacerse de las vallas que los separaban del escenario, que en poco tiempo queda invadido por una multitud que corre de un lado a otro, simula punteos de guitarra o tratan de gritar a través del micro de Evaristo. Éste se ve obligado incluso en más de una ocasión a zafarse de varios de estos espectadores. La situación se hace insostenible cuando un objeto lanzado desde el público impacta en el batería. Para la música y los otros componentes de la banda se quejan de la seguridad que no impide el desmadre, mientras Evaristo dice que así no pueden seguir tocando. Alguien de la organización trata de aplacar al público pero con poco éxito. Finalmente, y tras intervenir miembros de la seguridad de la organización, todo se salda con ocho heridos, un detenido y la firme propuesta del Ayuntamiento de la capital de no contar con grupos como LPR en el futuro. El incidente fue noticia al día siguiente en el periódico El País, en el que se recalcaba la versión de que el grupo no había hecho nada por contener a los exaltados. Además se incidía en que los disturbios eran consecuencia de los consabidos problemas entre tribus rivales al haber juntado para la actuación a heavies y punkies. La banda por su parte, en declaraciones a medios mucho más afines a la filosofía del grupo, incidió en la violencia de los guardias de seguridad contra los que habían subido al escenario.

Desgraciadamente no fue ni la primera ni la única vez en la que LPR se vió envuelta en incidentes de este tipo, con conciertos que terminaban con destrozos materiales de consideración, como los del Palau d’Esports de Barcelona durante el triple concierto Euzkal Rock’90 o algunos de sus giras por tierras argentinas.

A modo de curiosidad, hay que apuntar de esa época, la participación de Evaristo en un pequeño papel de “especie de macarra” en la película de cine “Adios Pequeña” (1986) de Imanol Uribe. El paso por la pantalla grande fue el resultado de la invitación del director tras un concierto que el grupo dio en Irún. A pesar de la negativa inicial de Evaristo, Fernandito, el batería, “que era bueno para liarme si yo me dejaba”, consiguió convencerle de que aceptase. En una de las escenas de la misma, Ana Belén, protagonista de la historia, se encara con un Evaristo vestido con sus mejores galas punkies en una sala de billares en la que jugaban, amén de la cuadrilla de éste, macarras y rockers.

La publicación de “No Somos Nada” de forma autogestionada no resulta todo lo exitosa que la banda hubiera esperado. De entre las razones del fiasco está el mal ambiente reinante entre la banda y su mánager Jose María Blasco, que termina por forzar el final de su relación profesional. Tan solo un año después LPR firma con Oihuka, compañía surgida de las cenizas de la desaparecida Soñua. Esta etapa comienza con la salida al mercado de dos discos más: “Donde se Habla” (Oihuka, 1988) y “En Directo” (Oihuka, 1988). El primero de ellos es un disco de los denominados conceptuales, en el que cada canción (salvo “Confusión”) tiene como título el nombre de algún animal, al que de algún modo se refiere también la letra. El trabajo se cerraba con un tema compuesto a modo de discurso con fragmentos de una obra del escritor William Burroughs. Aunque algunos han querido ver en este álbum el final del punk en la música de la banda, se trata de un disco espectacular, de gran intensidad, con letras que describen pesadillas esquizofrénicas, hospitales psiquiátricos e infiernos personales varios.

Cuenta la leyenda, que precisamente uno de los temas de este trabajo, “El avestruz”, está dedicado a Eskorbuto, banda con la que mantuvieron una fuerte rivalidad iniciada por el robo de una de las guitarras de LPR en un concierto en Llodio en el que tocaban los dos grupos. Aparentemente, los de Santurce se vieron involucrados en más de una ocasión en sustracciones (o intentos) de este tipo, bien de micrófonos o guitarras de otros grupos, veáse los casos de Vómito, Tijuana in Blue y los propio LPR. A su vez, Eskorbuto grabaría el tema “Cuidado”, como dedicatoria especial a los de Salvatierra. El hurto, reconocido por el propio Iosu de Eskorbuto, trató de ser justificado por una actuación en Rentería, que según el entorno de los vizcaínos, LPR les habría arrebatado. Independientemente de los motivos, las fricciones que el incidente provocó llevaron, tal y como explicaba luego Jose María Blasco, a que las bandas se evitasen para no coincidir en concierto alguno. Eso obligaba a los promotores a tener que elegir entre ellas a la hora de organizar eventos. Eskorbuto se quejaba entonces de que la animadversión que provocó su rechazo a participar en la institucionalización del Rock Radical Vasco, jugaba siempre en su contra ante quienes decidían en el circuito de conciertos.

“En Directo”, por otra parte, constituye la primera grabación de un concierto de la banda. Corresponde a una actuación de LPR en la sala Ilargi de Lakuntza, y recogía fielmente la energía de la banda en sus actuaciones en la primera etapa de su historia.

En 1990 LPR graba “Ellos Dicen Mierda, Nosotros Amén” (Oihuka, 1990), un disco intenso y duro que contiene algunos temas que podrían estar perfectamente entre lo mejor que compuso la banda. En el mismo año, sale “Los Jubilados” (Oihuka, 1990), que viene a ser un auténtico experimento. Disco de transición que aunque mantiene el tono de las letras políticas y sociales, parece más el trabajo de una banda en paralelo. Por primera vez otros miembros del grupo aparte del propio Evaristo cantan como voz principal. Los efluvios de este trabajo anterior se disipan pronto con “Barman” (Oihuka,1991), un maxi de cuatro temas, con versiones del tema de Batman, de Undertones y de Cock Sparrer y de la recuperación, en nueva versión de un antiguo tema de la banda “Juanito Tergal”.

En lo que podría interpretarse como un paso por caja, Oihuka se lanza a la publicación de cuatro discos “Volumen I” (Oihuka, 1992), “Volumen II” (Oihuka, 1992), “Volumen III” (Oihuka, 1992) y “Volumen IV” (Oihuka, 1992) en el que se incluyen, en disposición casi aleatoria, los temas de todos los discos de larga duración de la banda hasta la fecha. Estos trabajos gozaron de una distribución espectacular que hizo posible encontrarlos, en formato de cassette para series medias, en los lugares más variopintos, como por ejemplo en cantidad de bares de carretera de toda la geografía.

“La Polla Records” (Oihuka, 1992) ("Negro") es considerado quizás de forma injusta, por la propia banda incluso, como un trabajo menor. Se habla en varias entrevistas incluso de bache del que LPR tuvo que recuperarse posteriormente. Sin embargo, aunque es cierto que el disco tiene momentos bajos, temas como “Europa”, “Memoria de muerte” y especialmente “Capitalismo” dejan a uno sin respiración. El grupo está pasando por una fase de evolución. Al menos en lo musical, ya que las letras, por lo general, mantienen el mismo espíritu irónico y crítico. Es en este disco donde la banda graba por vez primera un tema en otra lengua que no sea el castellano; en este caso el gallego, lengua de los padres de Evaristo.

El siguiente disco, “Hoy es el Futuro” (Oihuka, 1993), es un buen ejemplo de la ruptura con el estilo tradicional de LPR. Cargado de temas objetivamente prescindibles, atrapa donde menos lo esperas, en canciones ortogonales a lo que nos tiene acostumbrados el grupo, como “Johny” la historia de un piloto de un bombardero americano y “Radio Crimen”, una crónica a lo Radio Clash. La etapa en Oihuka, exceptuando recopilatorios, se cerrará con “Bajo Presión” (Oihuka, 1994), disco en el que el sonido se hace incluso más atronador que en el trabajo anterior.

Sigue entonces una época de cambio. Se cambia de compañía, GOR, y lo que es aún más drástico, cambio de nombre. La razón de dicha decisión es una resolución judicial que así se lo impone a la banda. Aparentemente alguien demandó a LPR en 1991 tras haber sido expulsado de la misma. Aunque la identidad del demandante no llegó a conocerse con certeza (a pesar de ello, algunos medios como el periódico El Mundo llegaron a publicar las iniciales que presuntamente corresponderían al mismo), parece ser que se trataba de un antiguo técnico de sonido. Sea como fuese, tras no llegarse a un acuerdo amistoso entre ambas partes, en julio de1993, una sentencia en firme obligaba a que el grupo, bajo el nombre LPR se disolviera. A pesar de la misma, los de Salvatierra no hacen caso, y firmaban “Bajo Presión” sin cambio alguno. Sin embargo la actuación del juez, que amenaza con condenarles por desacato, obliga finalmente a disolver a LPR para formar, al momento La Polla. Como tales firman el resto de trabajos que llegó a producir la banda.

Tras estos cambios, La Polla publica “Carne Para la Picadora” (GOR, 1996) un disco de punk-rock trepidante que sigue destilando el mismo nihilismo y falta de esperanza para con la sociedad tal y como está dispuesta. El fugaz paso por GOR se completa con un nuevo disco en directo con broma escatológica en el título: “La Polla en Turecto” (GOR, 1998). De sonido poderoso, para muchos mejora la experiencia de “En Directo”.

Es entonces cuando La Polla decide probar con un sello valenciano, Maldito Records, a cuyos responsables conocieron en una serie de conciertos. Así graban “Toda la Puta Vida Igual” (Maldito, 1999) y “Bocas” (Maldito, 2001). Para la grabación de este último se produce el relevo de un histórico: Txarly, el guitarrista, que en accidente doméstico se golpea la cabeza dañándose sus funciones motoras, será sustituído por Jokin, que había tocado en M.C.D. El registro sonoro de la banda ha cambiado ciertamente a estas alturas. No se les puede acusar de haber bajado la guardia o reblandecerse, ya que en algunos temas, las guitarras marcan incluso niveles de hardcore acelerado. Aun así, un oyente que no sea fan incondicional, podría prescindir de más de un corte, especialmente en “Toda la Puta Vida Igual”. Estos discos contienen los dos únicos temas grabados en euskera por el grupo (“Shanti” y la controvertida “Oi-oi!”) y una nueva letra en gallego, la de “¿E que pasou?”.

La Polla sigue atrayendo el interés de un nutrido número de seguidores que conecta con sus letras y actitud. Evaristo publica incluso un libro de historias cortas titulado “Por los Hijos lo Que Sea” (Txalaparta, 2001). Aunque siempre se ha mantenido muy autocrítico al respecto, la verdad es que el libro tiene mucho del espíritu de las letras que el cantante escribe para La Polla. Más recomendable pues de lo que el propio Evaristo parece publicitar.

Sin embargo todo se viene abajo cuando un martes de septiembre de 2002, muere Fernandito, el batería original. Víctima de un derrame cerebral, no pudo ser esa vez el primero, como solía, en llegar al local de ensayo. Su pérdida, a la edad de 40 años, conmociona a sus compañeros; era el de carácter más tranquilo y que mejor evitaba el consumo de cualquier sustancia poco “sana”. Con la entrada de Tripi a las baquetas y de Txiki a la guitarra para sustituir a Jokin finalmente se graba “El Último (el) de La Polla” (Maldito, 2003), que efectivamente es el último álbum en estudio original del grupo. Sin embargo, se cancelan todos los conciertos y se disuelve la banda. Según relata Evaristo en una entrevista posterior, los miembros restantes se concedieron unos meses para meditar sobre el futuro de La Polla, pasados los cuales y tras una reunión algo tensa, se decide acabar con toda actividad. El disco resulta una despedida más que digna, con temas intensos para conservar en la memoria.

Para finalizar la discografía oficial del grupo, dos títulos más: “14 Años” (Oihuka, 2003) recopilación que repasa la carrera de la banda en su etapa con Oihuka, la más extensa, y “Vamos Entrando” (Maldito, 2004) registro en directo del paso del grupo por el festival Viñarock.

Evaristo pone entonces en marcha una serie de combos puntuales con miembros de R.I.P. como The Meas y The Kagas con los que publica dos discos, hasta formar, junto a Tripi y Txipi, las dos últimas incorporaciones que hizo La Polla justo antes de su disolución, una banda a la que llaman Gatillazo.

Más de veinte años de lucha comprometida pasa sin lugar a dudas factura, y así Evaristo y el resto de La Polla Records han tenido que ir respondiendo a todo tipo de cuestiones referentes a sus vidas privadas a lo largo de su carrera. Se les criticó por el funeral a Fernandito, se le preguntó a Evaristo por la compatibilidad con su aparente feliz paternidad, del dinero ganado con el grupo… La naturalidad del personaje sin embargo aguanta los envites con facilidad. Además, haber sido el cantante de La Polla (“y a mucha honra”, como él mismo dice) te hace acreedor de cierto crédito. No en vano el “cura rojo” que bautizó a su hija le dijo a la niña durante la ceremonia: “Critica lo malo del mundo y enfréntate al opresor, como tu padre…”.

Pagina Oficial:
http://www.lapollarecords.net
 

DISCOGRAFIA


  1983- Y Ahora Que

  1984- Salve

  1985- Revolución

  1987- No Somos Nada

  1988- Donde se Habla

  1988- En Directo

  1990- Ellos Dicen Mierda, Nosotros Amén

  1990- Los Jubilados

  1991- Barman

  1992- La Polla Records (Negro)

  1993- Hoy es el Futuro

  1994- Bajo Presión

  1996- Carne Para la Picadora

  1998- La Polla en Turecto

1999- Toda la Puta Vida Igual
2001- Bocas
2003- El Último (el) de La Polla
2004- Vamos Entrando


 




1983- Y Ahora Que

Puntuacion: 5
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play



Puesta de largo de La Polla Records; además en una escudería de lujo (Soñua) en la que se juntaron bandas fundamentales en la escena del Rock Radical Vasco como Kortatu. Técnicamente no es el primer trabajo del grupo, ya que previamente se había grabado la maqueta titulada "Banco Vaticano" (1982) que no fue editada. Los temas de esta maqueta se repartieron entre varios de los trabajos posteriores de la banda.

Originalmente, "Y Ahora Qué" (Soñua, 1983) salió al mercado como vinilo de 12" a 45 r.p.m., aunque más tarde, ya en Oihuka, salieron como temas extra junto a “Salve” (Oihuka, 1984) y en 1991 se reeditan en CD junto a “Barman” (Oihuka, 1991). El sonido es crudo y de no demasiada calidad pero refleja toda la rabia que es capaz de desplegar el grupo.

Roberto Moso, cantante de Zarama y cronista de lujo de aquellos años convulsos en la música de Euskadi llegó a definir a La Polla Records justo como la imagen que sale en la portada de este disco: un grupo de amigos pasándolo bien haciendo el gamberro juntos, peleándose entre risas por salir en el primer plano de la foto. Grupo que estaba formado por Evaristo (voz), Txarly (guitarra), Sume (guitarra), Maleguin (bajo) y Fernandito (batería).

El primer tema, “Y ahora qué?”, es probablemente el más reconocible musical y temáticamente en comparación con su estilo posterior. Evaristo se encara y enfrenta a la sociedad, cantando casi a gritos a veces, mientras que la banda le responde a coro. Curiosamente, “10 perritos” y “Hey, hey, hey” suenan a Leño o incluso a La Banda Trapera del Río. Flirteando en su sonido con el rock duro macarra, mientras que las letras dejan a las claras la ironía y “mala baba” que caracterizará en adelante al grupo.

1.- Y ahora qué?
2.- 10 perritos
3.- El alcalde
4.- Hey, hey, hey

Voz- Evaristo
Guitarra solista- Txarly
Guitarra rítmica- Sume
Bajo- Maleguin
Batería- Fernandito

 




1994- Salve

Puntuacion: 9
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play



 
“Salve” (Soñua, 1984) no es ciertamente el “Never Mind the Bollocks" (Warner, 1977) de los Sex Pistols, pero como en el caso de los ingleses, su debut en formato de larga duración tiene algo de pionero de todo un género. Barricada ya tenían publicado por entonces su largo “Noche de Rock and Roll” (Soñua, 1983), Hertzainak, con un disco homónimo también en Soñua, y Zarama, con “Indarrez” (Discos Suicidas, 1984) debutaban el mismo año que La Polla Records. Pero la vertiente más próxima al rock & rolll urbano-callejero de los primeros y la dificultad de distribución por el resto del estado por cantar en euskera de los últimos, colocó al álbum de los de Salvatierra, junto al “Zona Especial Norte” (Spansuls, 1984) (el disco compartido entre Eskorbuto y R.I.P.) como el verdadero pistoletazo de salida de toda la horda punk-rock que sacudió Euskadi a comienzos de los 80.

Casi veinte temas grabó La Polla Records para su debut en formato de larga duración en Soñua, un pequeño sello discográfico navarro gestionado por los hermano Goñi, y que constituyó la escudería en la que empezaron algunos de los grupos más relevantes de la escena. Ninguno de ellos, excepto “Salve”, que da titulo al álbum, supera los dos minutos y medio. Auténticos trallazos de gran intensidad compuestos como patadas en la entrepierna, como escupitajos sonoros dirigidos a toda la sociedad bienpensante de la satisfecha recién estrenada democracia. Con semejante número de canciones la variedad de objetivos a los que dirigir los tiros es efectivamente variada. Hay palos para la Iglesia Católica (ya desde la portada del disco, en la que un cura esta a punto de “salvarnos a hostias” esgrimiendo un crucifijo a modo de porra, hasta los temas “Salve” y “El gurú”), para la escena musical (“Estrella del rock”, “Muy punk” y “Críticos”), auténticos himnos generacionales (como “Venganza” y “Nuestra alegre juventud”), críticas al panorama político internacional (“Tope Bwana”,“El 7º de Michigan”, “Revistas de corazón”), postales de realidad social consumista (“Los siete enanitos”, “Come mierda”)…

Las letras de Evaristo van desgranando sus verdades como puños, mezclando rabia, ironía y mala baba. Ya en el primer corte, “Venganza”, se nos pone sobre aviso de lo que se avecina, de cuál es la declaración de intenciones de la banda: “vamos arrastrando nuestra ruina / estamos demostrando que nada nos motiva / somos pequeñas bombas de odio / es nuestra única solución”.

“Porno en acción” acelera aún más el ritmo. La letra es quizás la más alejada de la tónica de crítica del disco pero la música es vertiginosa. “Tope Bwana”, incursión reggae-tropical, está compuesta en tono de burla, aunque se trate de un alegato a las intervenciones americanas en política exterior. El dibujante de comics Azagra, autor de la saga de “Pedro Pico y Pica Vena” hizo una tira para ilustrar esta canción. La relación entre el dibujante y la banda fue desde entonces casi constante; muchas de las historias de esta pareja punk-skin de tebeo tendrán ambientación musical de alguna canción de La Polla Records e incluso uno de los discos posteriores del grupo “Los Jubilados” (Oihuka, 1990) incluirá en un libreto interior, una historieta para cada una de las canciones. El palo a la política americana se repite en “El 7º de Michigan”. También hay ironía en “Estrella del Rock”, “Los siete enanitos”, “Come mierda” y “Revistas de corazón”.

Con “Delincuencia”, el ritmo musical se detiene un tanto. Las guitarras parecen estirarse y regodearse, dejando hueco incluso a un saxo final, mientras que Evaristo aprovecha la calma para paladear la letra, con la que pretende aclarar quiénes son los verdaderos delincuentes en nuestra sociedad.

“Nuestra alegre juventud” es de las mejores canciones del disco. Un auténtico “My generation” de los Who en versión agridulce. Ni la canción no va a mil, ni se trata del tema más duro musicalmente hablando, pero la letra, demoledora, habla por sí misma: “Los maderos cuidan de nuestra seguridad ¡Tururú! / Estando con ellos nada nos puede pasar ¡Bah! / Vamos dejando pasar nuestra alegre juventud / ¡Qué más se puede pedir! ¡Nuestra alegre juventud! / Es increíble cómo resulta el sistema / os felicito y os doy mi enhorabuena / Vamos dejando pasar nuestra alegre juventud / ¡Qué más se puede pedir! ¡Nuestra alegre juventud! / ¡Qué más se puede pedir! / Si más no nos pueden dar por culo ”. La auténtica banda sonora de los descontentos en aquellos maravillosos años 80.

Queda tiempo para mandar un aviso incluso dentro del movimiento, y así en “Muy punk” se previene contra los “punkies de postal”, los “de escaparate”, “camaleones”, “siempre atentos a la foto”. Por si fuera poco apuntan un detalle de lo más interesante al respecto: “me van los imperdibles y los pelos de colores / eso no significa que me convierta en un gilipollas de ideas cuadradas”.

Uno de los momentos claves es “Salve”, el tema que da título a todo el disco, y que es una crítica mordaz a la Iglesia Católica. Recoge perlas como: “Hay que estar majareto para hablar de amor de Dios / y al mismo tiempo en sus escuelas / Preparar los cuadros de mando de la represión fascista”. Se puede decir más alto, pero no más claro. Supuso entonces, y quizás todavía ahora, uno de los alegatos sonoros grabados más hirientes contra el estamento clerical. En muchas de sus actuaciones, la banda completaba el número con la quema de una cruz que Evaristo portaba en la punta de un palo enarbolado a modo de bandera. Este anticlericalismo, que en el caso del cantante tiene su origen en los días del colegio de monjas al que asistió de pequeño, será santo y seña del grupo a lo largo de toda su carrera. La poca predisposición de la banda a cualquier tipo de salvaciones espirituales queda patente también un par de canciones después en “El Gurú”: “Cómo quieres mentes puras si cagamos juntos”.

“Tú alucinas” es una descarga anfetamínica llevada al galope por guitarra y bajo frenéticos con trompeta de fondo. Letra amenazante dirigida, con toda probabilidad, a las fuerzas de seguridad del estado (“Tienes que comprender que eres un peón / eres un cero a la izquierda / eres un montón de mierda / Eres un pobre peón”).

No hay descanso ni en “Canción de Cuna”, que tras su engañoso nombre no es sino una autentica llamada a la barricada, a hacer llegar “la hora del sabotaje”. El disco se cierra con “Txus” un tema a gran velocidad que relata la noche de cerveza y violencia del susodicho hasta terminar con la redacción de su epitafio.

1.- Venganza
2.- Porno en acción
3.- Tope bwana
4.- Estrella del rock
5.- Delincuencia
6.- Los siete enanitos
7.- Nuestra alegre juventud
8.- Críticos
9.- Muy punk
10.- Herpes, talco y tecno-pop
11.- Salve
12.- Así casca la basca
13.- Come mierda
14.- El gurú
15.- Tú alucinas
16.- El 7º de Michigan
17.- Canción de cuna
18.- Revistas del corazón
19.- Txus

Voz- Evaristo
Guitarra solista- Txarly
Guitarra rítmica- Sume
Bajo- Maleguin
Batería- Fernandito

 

 




1985- Revolucion

Puntuacion: 8
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play




 
“Revolución” (Soñua, 1985) es probablemente el disco más duro de La Polla Records, especialmente por las letras, por su contenido político. Aunque sigue habiendo ironía ingeniosa en algunas de ellas, son muchas más las canciones que escarban en el capitalismo descarnado, que denuncian las diferencias Norte-Sur y Éste-Oeste, y que nos arrastran a aventurarnos por las cloacas del Estado.

Palos de nuevo a la Iglesia (“Lucky man for you”, “Demócrata y cristiano”), a la policía (“Era un hombre”), a los fascistas (“Cara al culo”), a la dependencia de las modas venidas de las islas británicas (“En Londres”). La portada es reveladora. Un dibujo nos muestra una batalla campal en el interior de un bar en la que intervienen punks, skins, macarras, heavies, rockers y gente de todo pelaje, mientras vuelan sillas y botellas. Tras las ventanas, ertzaintzas y policías antidisturbios contemplan divertidos la escena. Estas llamadas a la unidad, estas alertas a mantener firmes las líneas para poder encarar al verdadero enemigo que viene de fuera, no son nuevas en los ambientes punks (véase por ejemplo el tema “Real enemy” de la banda londinense Business). “Luchamos entre nosotros / Mientras ellos se ríen / Unámonos contra ellos / Porque sólo son muerte” cantan aquí La Polla Records. Y es que en el disco hay mucho de llamada a la trinchera, a la lucha activa, al espabilarse de posibles efluvios etílicos y drogodependientes para estar dispuesto a hacer la Revolución (“Ya es hora de actuar por nuestra cuenta / ya está bien de decir que esto es mierda / y no hacer nada por cambiarlo ”).

En el caso de la escena vasca de los 80, estos toques de corneta son siempre analizados con lupa, más que nada, por los más que evidentes intentos de canalizar o instrumentalizar la energía anti-sistema desplegada por entonces desde posiciones abertxales. Pero salvo las controvertidas estrofas de “El sitio donde yo vivo” con referencia a los objetivos potenciales de ETA, en este disco La Polla Records parece desmarcarse de cualquier directriz nacionalista. Extractos de “Moriréis como imbéciles” (”Las medallas son chapas de hojalata / Las banderas son trapos de colores / Moriréis como imbéciles / Moriréis como héroes / El honor es un invento / Y la gloria una mentira” ) o de “Sin País” (“Un país es un invento / un país es una estafa / un país es algo, para lo que nadie me ha pedido mi opinión. / Un país no es nada / Nada lo justifica / ni sus putos muertos / Ni sus putas medallas”) dejan poco campo a la especulación.

En la contraportada, aparte de los títulos de las canciones, dispuestas con diferente tipo de letra cada una, en horizontal la de la primera cara y en vertical las de la segunda, hay una ilustración correspondiente al tema “Ven y ve”. Alguien salta el muro de Berlín, mirando hacia atrás para mostrarle un dedo a todo lo que deja atrás, sin percatarse de que, broma cruel, lo que le espera no es la anhelada “bendita libertad”. Igualmente de claustrofóbico resulta el mensaje de “El ataque de los hambrientos” aunque escrita de forma irónica (“Están en el hemisferio chungo (…) la cara b de la opulencia (…) Papa Noel manda papeo que esto está muy feo”); o el de “Chica ye-yé”, guiño burlesco de la canción de Concha Velasco.

Paralizantes son en cambio “No más presos” y “La tortura”, temas desgarradores que no se permiten broma alguna que suavice toda la denuncia que contienen. La Polla Records en su registro más directo y brutal.

El disco empieza con un instrumental (“No hay jabalíx en Urbasa”) y acaba con “El congreso de los ratones”, auténtica burla de la Constitución, el Congreso de los Diputados y demás símbolos de la democracia española. Una auténtica versión alternativa no recogida jamás en crónica alguna de la transición y los primeros años de democracia. Un gran disco en los que fueron sin duda los mejores años de la banda.

1.- No hay jabalix en Urbasa
2.- Es política
3.- Lucky man for you
4.- Demócrata y cristiano
5.- Moriréis como imbéciles
6.- El ataque de los hambrientos
7.- Chica ye-ye
8.- Era un hombre
9.- Ven y ve
10.- No más presos
11.- Vuestra maldición
12.- La revolución
13.- El sitio donde yo vivo
14.- En Londres
15.- Un rayo de sol
16.- La tortura
17.- Cara al culo
18.- Sin país
19.- El congreso de ratones

Voz- Evaristo
Guitarra solista- Txarly
Guitarra rítmica- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito

 

 




1987- No Somos Nada

Puntuacion: 8
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play





Para su tercer trabajo la banda se lanzó a montar su propia compañía de discos (Txata) junto al que había venido siendo su manager desde los tiempos de Soñua, Jose María Blasco. De todas formas, Oihuka lo volvió a reeditar cuando la banda volvió a trabajar con ellos. Su grabación estuvo marcada por las disputas con éste último, en cuestiones tan diversas como los técnicos elegidos para la grabación o las letras de canciones como “Las Marras”. Precisamente este tema terminó grabándose sin mezclas ya que el técnico de sonido desertó tras una de estas discusiones. La actitud militante de Jose María en cuestiones referentes al nacionalismo vasco, se enfrentaba en ocasiones con las tendencias anarquistas del grupo. Así, éste se confesaba preocupado por lo que la “gente pudiera entender” cuando Evaristo cantaba aquello de “No al ejército ni vasco ni español”. Finalmente ambas partes rompieron relaciones tras la grabación del disco.

Este mal ambiente pudo influir en el deficiente acabado técnico del disco, aquejado de un sonido que ciertamente deja que desear. Una auténtica pena porque la portada y el diseño de la carpeta, obra de Orue, son posiblemente de los mejores del grupo. Contiene además colaboraciones de lujo, como Carlos (RIP) y Natxo (Cicatriz), que parecen no querer dejar solo a Evaristo en la controvertida “Las marras” (le acompañan a las voces). Además son varios los temas de album que de seguro estarán en la lista de canciones favoritas de muchos seguidores de La Polla Records.

Para la ocasión, la banda aporta una generosa lista de veintiún temas con letras que raspan como lijas como en los dos discos anteriores. Palos para los de siempre: policía, ejército y fuerzas de seguridad reciben de lo lindo (“Pitufaré”, “Los perros, la carne”,“Todo por la patria”, “Otro militar”, “Las marras”); la ración religiosa la aporta “Hipócritas católicos”, no se olvidan de los políticos (“Odio los partidos”, “No somos nada”), ni de la ciencia, responsable de un progreso irracional (“Progreso y ciencia”, “Cáncer”) y en general del escenario social en el que todo esto es posible.

Comienza el disco con un temazo “No somos nada”, que arranca con un guiño a los tebeos de Asterix y Obelix. El grupo confiesa que no son nada, simplemente los descendientes de los perdedores de la Guerra. Y además no son nada porque no se dejan etiquetar en etiqueta urbana alguna. Sonidos del gaitero José Avilés, y Evaristo en su tono más combativo. Actitud, por otro lado, que no abandona hasta varios temas después en “Sí hay futuro”, tras los latigazos a compañeros de viaje no deseados, militares y políticos. En este tema, de título evidentemente engañoso, la música, hasta entonces un auténtico trallazo, da al que escucha un ligero respiro. Eso sí, la letra se ceba en el sinsentido de este mundo.

La canción “Jamaica” merecería quizás un pequeño apunte. Escrita en registro pausado, pseudo tropical, hace un repaso desmitificante de la isla caribeña, del reggae, de Bob Marley y demás cuestiones relacionadas. No parece casualidad que semejante manifiesto llegase en un momento en el que una corriente de grupos vascos trabajaba en la veta abierta por Hertzainak y el tema “Arraultz bat pinu batean” de su disco “Hertzainak” (Soñua, 1984). En el mismo, en tono de parodia, hablaban de un Euskadi tropical, divertido y en el que no era posible problema alguno. Condicionados o no por el tema en cuestión, grupos como Potato, hacían su fiesta reivindicativa a ritmo cadencioso de reggae. El tema de La Polla Records viene a ser un auténtico jarro de agua fría ante tanta alienación, una llamada de atención de que en el fondo, no hay nada en la isla que la haga digna de la devoción que se la ha profesado desde siempre. Curiosamente, algo similar ocurre en el panorama del punk inglés con el tema “Where the hell is Babylon?” grabado por Cockney Rejects en su primer álbum. En el mismo, el grupo británico se pregunta sobre la existencia y localización de la Babilonia de los rastafaris.

Y tras estas disquisiciones, más tralla, con mención especial a “Real como la vida misma” y “La justicia”, que resultan atronadoras. En el primero, la bofetada a la figura del rey viene dada con la introducción de un piano, clavicordio o similar para simular un ambiente cortesano, pero termina con un auténtico aullido de Evaristo que pone los pelos de punta. Con la misma sensación te deja el comienzo de “La justicia”, un clásico de la banda. Y a continuación “Cáncer”, ejemplo de pildora punk de libro de texto. Corta, vertiginosa y de letra nada reconfortante. Del mismo registro son “Odio los partidos” y “Las marras”.

El tobogán que finalmente te lleva hasta el último tema, incluye pasajes en tono de burla como los de “Pitufaré”, “Súbete los pantalones” y algún toque tétrico, como el de “Qué paz”. Y sobre todo la misma tónica de escupitajo antitodo. A pesar de las deficiencias técnicas ya mencionadas, sigue siendo un trabajo esencial para los amantes del grupo y del punk de los 80.

1.- No somos nada
2.- Socios a la fuerza
3.- Otro militar
4.- Todo por la patria
5.- Sí hay futuro
6.- Jamaica
7.- Tu más enérgica repulsa
8.- Progreso y ciencia
9.- Real como la vida misma
10.- La justicia
11.- Cáncer
12.- Quiero ver
13.- Qué paz
14.- Pitufaré
15.- Odio a los partidos
16.- Hipócritas
17.- Las marras
18.- Mentiras post
19.- Los perros, la carne
20.- Súbete los pantalones
21.- Señores del jurado

Voz- Evaristo
Guitarra solista- Txarly
Guitarra rítmica- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito
Gaita asturiana en "No somos nada"- Xosé Aviles
Coros en "Las Marras"- Mahoma (RIP)
Coros en "Las Marras"- Natxo Etxebarrieta (Cicatriz)

 




1988- Donde Se Habla

Puntuacion: 8
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play



 
Una feliz ocurrencia la de este disco, grabado en los estudios Elkar de Lasarte, como mucha de la producción de La Polla Records de estos primeros años, por Jean Phocas (que también trabajó con otras bandas del género como Cicatriz) y César Ibarretxe. Diseñado con mimo, con ambiente medieval para la portada (obra de Txefo, Joseba Olalde y Txarly) con un enorme pergamino que contiene cinco cartas de tarot, contraportada en la misma línea con figuras heráldicas y una cuidadísima presentación de las letras con grafías independientes para cada canción, en una hoja doble con fotos de cochinillos mamando de la madre por un lado y de imágenes varias por la otra. Con hilo conductor de animales para las canciones, representa la constatación de que llegó el disco conceptual al panorama del punk. Obra de madurez quizás, desaparecen de las letras los objetivos tradicionales de la banda, y aunque sigue habiendo cabida para protestas específicas y crónicas de noches de alcohol y violencia (como las de la Rata), prima el regodeo para describir todo tipo de infiernos personales, psicóticos y alucinatorios. Evaristo confesó las influencias de el libro “El Nombre de la Rosa” (Umberto Eco, 1980) para la confección de este trabajo.

Comienza el disco a ritmo trepidante con un coro de monos irreverentes que cantan despreocupados ante cualquier contrariedad. Se admiten apuestas, pero de seguro que la canción tiene algo de declaración de intenciones de la banda. Para titular las pesadillas hospitalarias claustrofóbicas del segundo corte nada mejor que pájaros domésticos que pasan su existencia encerrados en jaulas -“Canarios y jilgueros”. La misma atmósfera opresiva, agobiante, con protagonistas desconcertados, que se sienten controlados, desorientados y confusos, ya sea por efecto de drogas, paranoias o “antibióticos sueños” se respira en “Confusión”, “Ciervos, corzos y gacelas” y “Las hormigas”. Todos ellos son temas impresionantes. Evaristo transmite irritación cutánea, escozor de ojos, hipersensibilidad patológica e irascible, sarpullidos… De escucha obligada.

Los siguientes tres temas concatenan un auténtico alegato contra la figura tradicional de macho. Vayamos por partes: “Ocho mariposas”, trata de las peripecias lésbicas de ocho alemanas en lo profundo de la Euskadi rural; “El animal sin nombre” mete el dedo en la llaga de la asinatura pendiente que supone para muchos “liberales” el asunto de la homosexualidad; y finalmente en “Conejas y gallinas” Evaristo pone voz al monólogo de una cuarentona que relata descarnadamente lo que es su vida. La Polla Records volverá, en trabajos posteriores, a tocar de nuevo la tecla de la indefensión del género femenino en el entramado social en el que nos desenvolvemos. Estamos por tanto ante una apuesta más que interesante que probablemente no todos esperarían de un grupo punk radical formado por cuatro hombres.

La música, vertiginosa hasta “Conejas y gallinas”, donde se detiene un tanto, vuelve a endurecerse y acelerarse con las dos entregas de la “Rata Parte 1ª y Parte 2ª”. Si no fuera porque finalmente Txus, el personaje de la canción con la que terminaba “Salve” (Soñua, 1984), nos hablaba desde la tumba, y de que ahora nos hablan de “Robertito” la saga ratonil de este disco parecería una continuación de sus andanzas. Para la segunda parte se cuenta con la colaboración de Jesús Mari Esnaola al piano.

“El perro salvaje” es probablemente uno de los mejores temas del disco. La música es un torbellino y la letra, con la que te llega a hervir la sangre precisamente de eso, de rabia, describe la soledad autosuficiente de un auténtico perro de presa (“me romperán la cabeza / mis ideas no (…) Sembraré toda mi rabia / donde duela más / puede que nunca tenga un colega / que necesite de mí / pero me bastan mis enemigos / por ellos puedo vivir”).

“El avestruz”, versión del tema “First time” de The Boys, es la canción que, según cuentan las leyendas, La Polla Records dedicó a Eskorbuto en los continuos roces que mantuvieron las dos bandas. Lo cierto es que, desde fuera de los círculos más íntimos de la banda, nada hay de evidente en la letra de la canción que confirmase la dedicatoria.

En “El Escorpión” (“que cuando el fuego le rodea se pica a sí mismo”) se trata precisamente de la droga. Evaristo, que confiesa haber transitado por estas vertientes, nos hace un relato de todo el proceso en que consiste abonarse al chute diario. La banda volverá en muchas ocasiones a tratar de este tipo de disquisiciones. “El pinguino” tiene algo parecido a la crítica de “Animal sin nombre”. Aquí se trata de un palo a los “guardianes de la revolución”. La música está muy bien. En su momento, sirvió de “banda sonora” ficticia de una de las tiras de Pedro Pico & Pico Vena del dibujante Carlos Azagra.

La última canción es toda una sorpresa. Con un fondo musical que da al tema un tono de sueño psicodélico, intrigante, Evaristo recita en estéreo, adaptaciones de fragmentos sacados de “El Exterminador” (1973), una serie de relatos de William Burroughs escritos en el año 1973. La temática del libro gira en torno al poder, los abusos de éste, la negación de la individualidad, la hipocresía, la droga, la homosexualidad, etc. ajustándose como anillo al dedo al tono de denuncia de la banda precisamente en este disco. En concreto, el extracto que se puede oír por el auricular izquierdo corresponde al relato “El Advenimiento del Héroe Púrpura”, en el que el senador Homero Mandril, un simio al que se conoce con el nombre de Héroe Púrpura y candidato a la presidencia de los Estados Unidos, expone sus medidas de gobierno para poder devolver al país “el espíritu del verdadero conservadurismo”. Por el auricular derecho por su parte, se escucha un texto sacado de “La Disciplina del ME”, en el que el coronel Sutton Smith expone las bases del mínimo esfuerzo (ME). El libro, recomendable por su acidez y tono burlón en ocasiones, no tiene desperdicio. A nadie debería pillar desprevenido este guiño académico que se permite La Polla Records. Ya había avisado Evaristo que el hecho de ser punkie no le convertía en “un gilipollas de ideas cuadradas”.

Lejos de indicar alejamiento alguno a las bases planteadas en los trabajos previos, muestra que el espectro en la lucha antisistema por la que apostó el grupo era amplio. Un disco muy completo.

1.- Los monos
2.- Canarios y jilgueros
3.- Ocho mariposas
4.- Animal sin nombre
5.- Conejas y gallinas
6.- Rata (parte 1)
7.- Rata (parte 2)
8.- El perro salvaje
9.- El avestruz
10.- Confusión
11.- El cerdo
12.- Escorpión
13.- El pingüino
14.- Ciervos, corzos y gacelas
15.- Las hormigas
16.- Todos los animales privando juntos en el bar

Voz- Evaristo
Guitarra Solista- Txarly
Guitarra Rítmica- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito

 




1988- En Directo

Puntuacion: 6
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play




Disco en directo grabado en la sala Ilargi de Lakuntza los días 15 y 16 de mayo de 1988. Las mezclas, realizadas en los estudios Elkar de Lasarte, corrieron a cargo de Jean Phocas.

El arranque con “La justicia” y los alaridos de Evaristo consiguen poner los pelos de punta. Un auténtico acierto para romper el hielo. Unas cuantas jotas anti-sistema entre canción y canción y gritos de ánimo del tipo “Aupa el punk patatero mecagoendios” le dan el toque agro-punk del que nunca renegó la banda. No están todas las canciones evidentemente, y se pueden echar en falta algunos de sus temas clásicos de la época, pero lo que hay está más que bien resuelto.

Sabe a poco, pero es un documento sonoro más que válido de cómo sonaba la banda en uno de sus momentos más dulces, el que va hasta “Donde se Habla” (Oihuka, 1988). Es interesante compararlo con el sonido de los otros directos que grabó la banda mucho después. Aquí todavía suenan sin la contundencia metálica con la que se revistieron en sus últimos discos. Ahora bien, el grupo no guarda buen recuerdo del resultado final: "Fue como ir a misa. Una cagada".

1.- La justicia
2.- Lucky man for you
3.- No somos nada
4.- Socios a la fuerza
5.- Canción de Cuna
6.- Cara al culo
7.- Los siete enanitos
8.- Confusión
9.- Canarios y jilgueros
10.- Porno en acción
11.- El gurú
12.- Odio a los partidos
13.- Hipócritas
14.- Rata (Parte 1)
15.- Rata (Parte 2)
16.- Quiero ver
17.- Tu más enérgica repulsa
18.- Txus
19.- Nuestra alegre juventud
20.- El avestruz

Voz- Evaristo
Guitarra Solista- Txarly
Guitarra Rítmica- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito

 

 




1990- Ellos Dicen Mierda, Nosotros Amén

Puntuacion: 6
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play



 
La portada, realizada por Manolo Gil sobre idea del propio grupo, guarda una innegable similitud con la de “Beggars Banquet” (Decca, 1968) de The Rolling Stones del 1968. Tiempo después, el grupo manifestó no ser consciente del parecido cuando se decidió el diseño final de la misma. La grabación y mezclas vuelven a recaer en manos de Jean Phocas. Llama la atención la hoja doble interior que contiene las letras en tres idiomas (castellano, euskera e inglés). En esta ocasión la producción del disco parece tener un sonido de guitarras quizás más poderoso que otras veces. Por momentos incluso parecen arreglos propios de un grupo de rock pesado, de metal.

La “Penetración” con la que se inicia el disco es una auténtica descarga anfetamínica instrumental. Trallazo que se ralentiza sólo mínimamente en la siguiente canción “Balada inculta”, que, a tono con el título del álbum, dice en algún momento “todo es de color y muy marrón”, con lo que resume la visión del panorama cultural según la banda.

La historia de “El suicida” es impactante, por tratar de eso, de un suicidio, y de cómo se televisa. “Kiero un buey”, es una burla para un político arribista (“Ya sólo cerraba el puño / para recoger la pasta / ayudaba a los de abajo / apretando su garganta”). Interpretando las claves que parece dejar el grupo en su letra, no sería muy arriesgado aventurar que “Txikito Barrigas” pudiera referirse al socialista vasco Txiki Benegas. También son sátiras “Mi mulo” y “Cachas beiby”. La primera como punk rural-patatero antimilitarista y la segunda dedicada a la hipocresía de la aristocracia.

“Así es la vida” quizás sobresalga sobre el resto. Una letra de Evaristo en su mejor estado de forma (“La miseria feroz ha tomado las calles / la avaricia se folla a la libertad”, “Si eres joven y rebelde Coca-Cola te comprende”) y un tándem música-coros perfectamente engrasados le convierten en el tema del disco. El tono de rock duro del resto del álbum se metamorfosea un poco en “La pipa”, una historia contada desde el cañón de una pistola.

Tras la burla a las hordas de seguidores del acid-house, el disco se cierra con una especie de himno melancólico, con fuerte presencia del resto de la banda gestionando los coros tras Evaristo. “Ellos dicen mierda”, con ese aire de derrota, es lo más parecido a una balada que uno le puede pedir a La Polla Records. Sería injusto concluir que se trata de un mal disco, no hay temas que chirríen estrepitosamente, la música es poderosa y las letras, muy buenas en muchos casos, pasan el envite con nota; pero, aún así, al terminar le queda a uno la sensación de que puede ser el más flojo hasta ese momento.

1.- Penetración
2.- Balada inculta
3.- El suicida
4.- Kiero un buey
5.- Negros pensamientos
6.- El mulo
7.- Mis cojones y yo
8.- Así es la vida
9.- Nací sin el carnet
10.- Bloqueo
11.- La pipa
12.- Cachas beiby
13.- Rock & Bilbao
14.- Estupidjaus
15.- Ellos dicen mierda, nosotros amén

Voz- Evaristo
Guitarra solista- Txarly
Guitarra rítmica- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito

 




1990- Los Jubilados

Puntuacion: 3
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play




Vistosa edición de un trabajo totalmente atípico. Foto de portada de unos jubilados en un parque y título del disco con letras del dibujante Azagra que se encarga además de poner en viñetas todas y cada una de las canciones que componen el disco. La ficha técnica habla de grabación en los estudios Elkar de San Sebastián a cargo de Jean Phocas, que además junto al grupo y a Mariano Goñi aparecen como responsables de la producción. Para la contraportada composición de la foto de un presunto enfermo mental con una cuerda como cinturón y mirada tensa y perdida.

Divertimento de la banda, parece ser que la idea original era publicarlo como trabajo de otro grupo, precisamente de nombre Los Jubilados. Presuntamente, es la propia compañía de discos la que se opone al proyecto, y queda registrado como obra de La Polla Records. Las canciones tienen poco que ver con el estilo desarrollado por estos a lo largo de su discografía. Hay trompeta, trombón, saxos, violines, teclados, piano y banjo, elementos más que exóticos para la banda. Novedoso también resulta el reparto casi democrático a la hora de repartir la función de voz principal, dejando Evaristo que el resto del grupo participe en dicha tarea como no había ocurrido hasta entonces. El hilo conductor era el de preparar “un panfleto comunista” con el que celebrar la reciente caída del muro de Berlín. Pero sólo resulta de cierto atractivo si se considera el fondo musical de las tiras de tebeo que ha confeccionado Azagra. Si no, analizado como disco de La Polla Records, no queda muy bien parado.

“Iván” el primer tema del disco es probablemente lo mejor de todo el disco. Crónica apócrifa de la Revolución Rusa, tiene un ritmo que atrapa, con estribillo grandilocuente. Único corte que incluye el grupo de este disco en la grabación en directo editada ocho años después. El resto de la cara primera sólo sirve como curiosidad. De “El Coleguilla” no convence el ritmo casi reprise de la voz principal. “Podredumbre” parece fallar en querer sonar a La Polla Records, el tema de los atunes, “Listísimos”, sólo es una charanga a ritmo de trombón, “Inútil VI” es una historia divertida, pero tratándose de una presunta historia medieval, resulta confuso oírlo como tema vaquero con banjo trepidante. La letra eso sí, divertida. “El Conjunto” es una secuencia, de cada una de las viñetas en la historia de un grupo musical.

La cara B es incluso más floja. Sólo “Huelga general”, el instrumental que la abre, es quizás la más reconocible y asignable al sonido Polla Records. “Anuncio” es de esos temas que decides pasar por alto en una segunda escucha. “El sindicato” suena a prueba de sonido previa a una actuación.

Musicalmente muy flojo, el tándem formado con el ácrata dibujante Azagra, lo hace, cuando menos, un producto curioso. Quizás hubiera sido más coherente, tal y como pretendía la banda, como un trabajo si no ajeno, paralelo a La Polla Records.

1.- Iván
2.- El coleguilla
3.- Pobredumbre
4.- Listísimos
5.- Inútil VI
6.- La fama
7.- Mis riñones
8.- El obrero
9.- Huelga general
10.- El anuncio
11.- El sindicato

Voz- Evaristo
Guitarra y Voz- Txarly
Guitarra y Voz- Sume
Bajo- Abel
Batería y Voz- Fernandito
Trompeta- Octavio Buisan
Trombón- Manuel Villoria
Saxofón- Antonio Ríos
Violín y teclado- Bingen Mendizabal
Piano- Aitor Amezaga
Banjo- Ina Goikoetxea
Locutora- Mar García

 




1991- Barman

Puntuacion: 6
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play



 
La vuelta a la “normalidad” en la producción musical de La Polla Records tras su experimento en "Los Jubilados" (Oihuka, 1990) consiste en una serie de versiones y la recuperación de un tema que la banda venía tocando desde sus primeras épocas.

Se abre el disco con el archiconocido tema instrumental de Batman, al que Evaristo y compañía parecen respetar sin variaciones apreciables. El segundo tema versionea el “Where are they now” publicado en “Shock Troops” (Razor, 1982) el primer álbum de la correosa banda oi! londinense Cock Sparrer. La Polla Records lo tituló aquí “Ángeles caídos” y aunque reproduce acertadamente la intensidad musical del tema original, reorienta la letra por otros derroteros. Así, mientras los ingleses se lamentaban de antiguos compañeros que habían abandonado la lucha, los de Salvatierra se lo dedican a órdenes mundiales de economía de explotación.

“Kamarraden”es una versión de “You’ve got my number (why don´t you use it?)” de The Undertones, publicado en el disco homónimo con el que debutó la banda de Irlanda del Norte en 1979. La Polla Records lo convierten en la crónica de las consecuencias que puede tener salir a la calle un día en el que ha helado. "Juanito Tergal” es un tema presente en la agenda de la banda desde hacía un tiempo. Rock & roll de corte clásico para este niño de papá. Un disco corto curioso y bastante jugoso. Como llegaron a manifestar en alguna entrevista: “Versiones sin más. Tonterías”.

1.- Barman
2.- Ángeles caídos
3.- Kamarraden
4.- Juanito Tergal

Voz- Evaristo
Guitarra solista- Txarly
Guitarra rítmica- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito


 




1992- La Polla Records (Negro)

Puntuacion: 7
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play




 
Es éste el disco negro, el que no tiene ni título explícito ni portada que lo identifique aparte del nombre de la banda en un fondo totalmente negro. La grabación se realizó de nuevo en los estudios Elkar bajo la dirección de Jean Phocas. Los arreglos incluyen mucha guitarra pesada y metálica, marcando cierta diferencia con respecto a los sonidos que se pueden escuchar en los primeros trabajos.

Son muchos que lo consideran como un auténtico bache de la banda. Ellos mismos, preguntados al respecto declararon “queríamos hacer una especie de desarrollo en las canciones, más largas y tal, pero nosotros no valemos para eso”. A pesar de ello, la verdad es que está plagado de buenos momentos. Casi por vez primera, nos encontramos casi tantas canciones con contenido de crítica social o económica como las que se limitan a contar historias. En especial “Sábado 14”, “Demo do can", o “Cinco contra el calvo” son de corte bastante frívolo para lo que es el estilo de la banda. Precisamente una de ellas, “Demo do can” está escrita en gallego, en la que supone la primera vez que la banda deja el castellano como única idioma para sus canciones. No es de lo mejor del disco, la verdad.

Pero los que quizás sean los mejores cortes del álbum están dedicados precisamente a cantar las excelencias de la Europa de los mercados únicos y los imperios coloniales (“vieja y podrida prostituta / el maquillaje no tapa el olor”), las del sistema económico que disfrutamos (“Capitalismo”) o a la desesperación de Palestina (“Memoria de muerte”). Y es que cualquiera de estas dos tiene entidad propia como para ser incluidas por derechos propios en un hipotético recopilatorio selecto que recogiera lo mejor de las composiciones de La Polla Records. “Capitalismo”, que es el tercer corte del disco, tiene un comienzo distorsionado con guitarra desgarradora. Todo un arranque poderoso. Letra impresionante: “Este sistema te da / Una oportunidad / Desarrollarte según tu capital / Ya no hay esclavitud / Producir/ Qué mundo tan feliz / Consumir. / Es cojonudo que uno pueda decidir, / Dentro de un círculo / Y sin poder salir”.

Por su parte, “Memoria de muerte” tiene la intensidad justa tanto en letra como en música. Espectacular. De las mejores guitarras que ha grabado el grupo. No saturan y las voces están perfectamente a tono. “Alicia” y “Barby” son también interesantes. En la primera las guitarras son pesadas y contundentes, a juego con lo que se escucha en el disco. “Barby” resulta una canción preciosa, a pesar de lo macabro de la historia. Un psicópata relata el asesinato de la que parece una prostituta, una muñeca rota. Las guitarras suenan como cuchillos. Rock & roll insinuante para “Baileis”. Evaristo transmite intensidad de nervios a flor de piel. Es buena, con tintes de metal pesado.

El final del disco se alcanza con el tono irónico y guasón de “Las lumbreras”, el galope de la noche de rebelión de “Fuego y cristal”, el buen rock & roll y la broma a cuenta de la masturbación (“Peligro de radioactividad / Aléjate de mí / Miserable sensación / De satisfacción / Cuando no se tiene más / Esto es el amor”) con la que se cierra.

En definitiva, es un buen disco del que quizás flojeen sólo tres canciones. Transición a otro sonido en los discos que le siguen.

1.- Europa
2.- Sábado 14
3.- Capitalismo
4.- Demo do can
5.- Alicia
6.- Baileis
7.- Barby
8.- Memoria de muerte
9.- Las lumbreras
10.- Fuego y cristal
11.- Himno
12.- Cinco contra el calvo

Voz- Evaristo
Guitarra Solista- Txarly
Guitarra Rítmica- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito

 




1993- Hoy Es El Futuro

Puntuacion: 6
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play



 
Jean Phocas repite como responsable de la grabación realizada de nuevo en los estudios Elkar. Manolo Gil, que ya trabajase con los de Salvatierra en las mismas funciones en “Ellos Dicen Mierda, Nosotros Amén” (Oihuka, 1990), asistido por Jokin Larrea, se encarga del diseño de la portada. Para la misma se eligió una composición llamativa en la que destaca un paisaje de fondo industrial con muro derruido en el que un joven, con gorra y pintas de obrero del siglo pasado, se sienta tras haber escrito en graffiti rojo la frase que constituye el título del álbum. La contraportada es un collage malévolo con aires a lo Dead Kennedys en el que una embarazada de cara distorsionada se dedica a la ginebra y un porro. Al fondo explosiones y un bombardero. En conjunto, el diseño de las dos, diríase más moderno, se desmarca un tanto de los de trabajos anteriores. El folleto interior muestra en la primera página una foto de la banda en concierto en un local de dimensiones reducidas, probablemente un gaztetxe. Salvo en los volúmenes de recopilación editados por Oihuka, los discos anteriores no habían incluido nunca fotografía alguna del grupo. También en el folleto, dibujo de Jokin Larrea del mismo talante reconfortante que la portada, en el que una parturienta observa con horror que la criatura que está alumbrando es un engendro con patas y escamas anfibias con un brazalete nazi.

Descontando el atípico “Los Jubilados” (Oihuka, 1990) es éste el disco en el que más apreciables son los cambios en el sonido de la banda. De entrada llaman la atención las guitarras pesadas y cortantes, más acordes con una banda de rock metálico. La producción resulta muy tecnificada, como por ejemplo el primer corte. A pesar de ello, éste, “Radio crimen” es de lo mejor del álbum. Tiene un aíre a “El Norte está lleno de frío” de Ilegales con letra incendiaria de alto octanaje y una auténtica tormenta de guitarras: “Todo es como debe ser / Todo va como tiene que ir (…) Los currelas queman una estación / digamos que es un día frío y gris / todo hace suponer / que acabarán pegaos a la pared. / Policía en formación / digamos que es una provocación / el dinero pide más sacrificados / por la paz social ”. El "Radio Clash", mucho más rockero eso sí, de La Polla Records.

“Sólo un dedo” resulta una desgarradora crónica de un día “cualquiera” en la vida de un policía en Euskadi. Con el tema del bastardo de “Johnny” llega la sorpresa. A pesar de lo atípico del tono general del corte, uno no puede resistirse a corear con La Polla Records en contra del piloto del bombardero americano.

El disco tiene otros temas más de intensidad como “Dr. Spock”, que se descuelga en su mitad con unos riffs de guitarra que recuerdan a los mismísimos Dead Kennedys, “Eutanasia”, o “Desengaño”, que trata precisamente de eso, del desengaño del inmigrante al llegar a su destino, tal y como cantaban en “Ven y ve” de su disco “Revolución” (Oihuka, 1985). Aparte de esa conexión con temas pasados, es la de sonido más reconocible con lo editado por la banda hasta la fecha. “Lady Chaterly”, el tema que parece tratar de una prostituta, tampoco está mal; tiene unos estribillos que son pegadizos.

Sin embargo, son muchos los momentos más flojos o incluso prescindibles, como “La llorona”, “Calienta el odio” en el que el ritmo vaquero acelerado le resta contundencia al escupitajo de odio a todo lo que nos rodea, “El intocable” o lo insustancial que termina siendo “Lirios”. En una bajada de telón similar a la de “Ellos Dicen Mierda”, el disco acaba con el tema que le da nombre, en un himno amargo y lento. Rezuma desesperanza (“Sólo tienes el presente / cuidate”). Efectivamente a estas alturas La Polla Records está en período de transición, pero el disco no es de los más flojos.

1.- Radio crimen
2.- Sólo un dedo
3.- Sin dinero
4.- Johnny
5.- La llorona
6.- Muellecillos
7.- Calienta el odio
8.- Dr. Spock
9.- Lady Chaterly
10.- Eutanasia
11.- El intocable
12.- Desengaño
13.- Lirios
14.- Hoy es el futuro

Voz- Evaristo
Guitarra solista- Txarly
Guitarra rítmica y Voz- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito

 

 




1994- Bajo Presion

Puntuacion: 7
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play





Este disco, de acuerdo a la sentencia judicial del proceso abierto, presuntamente por un antiguo técnico, contra la banda, tendría que haber aparecido ya con otro nombre para el grupo. Quizás como guiño provocador, el individuo que, en portada, aparece con una tuerca a modo de turbante opresor, es golpeado en la contraportada por los martillos de la Justicia y la Ley. Con todo, el grupo hace caso omiso y sigue firmando como ha venido haciendo desde el año 1983. Curiosamente, aunque se trata de un disco que se asigna al sello Oihuka, lo cierto es que en la carátula sólo aparece el logo característico de la compañía y el nombre de Elkar, que hasta entonces correspondía al estudio de grabación. Debían de correr vientos de cambio en el sello porque el fundador original del mismo, Mariano Goñi, será el que consiga la firma de la banda para el siguiente disco, pero en una nueva compañía GOR. Manolo Gil y Jean Phocas siguen apareciendo como responsables de portadas y grabación respectivamente.

Las hojas interiores con los créditos y letras de las canciones tienen los dibujos de Calvo, como el del planeta Tierra acribillado por escorpiones radiactivos, arácnidos banqueros, mantis religiosas del Tío Sam, cucarachas sacerdotales y demás parásitos.

Arreglos musicales más potentes, primándose las guitarras mucho más que antes. La batería está también más presente. La cortina de sonido se hace protagonista fundamental, incluso sobre las letras. El comienzo, con “Monopoly” es representativo de ello, con el ritmo trepidante que le dan unas guitarras galopantes. El título de la canción viene a cuento por los tejemanejes de alto nivel a los que se refiere. Una denuncia similar se recoge en “El ojo te ve”, que de sonido poderoso también, se encarga de criticar la presencia omnipresente de las cámaras de vídeo que nos controlan.

Quizás sea el siguiente corte “La futbolera”, la más intrascendente de todo el álbum. Viene a ser una burla de la felicidad y el amor con un comienzo ocurrente. Pero el resto incide siempre en algún tema, de mayor o menor actualidad, al que referirse de forma poco amistosa: las sectas, los concursos televisivos…“Soy legal, soy legal porque soy de izquierdas” cantan en “Erik el rojo”, criticando una mala digestión de los avances tecnológicos desde posturas izquierdo-ecologistas. Mención interesante a la ironía de lo bueno de autovías cruzando valles; ¿recadito para Leizarán? La tormenta guitarrera con la que se desenvuelve “Bang-bang” acompaña una canción poderosa sobre “el cómic cruel” que es la vida. Con intensidad similar se llega al final de la primera cara. Por un lado el texto de “Palabras” es toda una poesía y la pegada de “Gladiadores T.V.” te dejaría en puro estado de acelere cuando la aguja se levanta del vinilo, de no ser por el final inesperado a ritmo ralentizado.

La cara B arranca a ritmo del rock de guitarras poderosas a lo Barricada de “La secta”. “Antes la droga, ahora Jesucristo” es la sustitución que critica La Polla Records. “Fin de siglo” concede algo de calma, cambiando a registros próximos a los de Los Enemigos de “Un Tío Cabal” (GASA, 1988). Los cuatro temas restantes de esta cara siguen siendo dinamita. Lo es “El revolcador”, o el juego con Harry Callahan, el personaje del policía que “no se amontona con la legalidad”, interpretado en varias entregas por Clint Eastwood. Es un buen tema, y por momentos tiene similitudes con el “Winnebago Warrior” de los Dead Kennedys del álbum “Plastic Surgery Disaster” (Alternative Tentacles, 1982). “La trece” está cantada, sobre fondo metalero, como un poemilla satírico.

Acaba finalmente el disco con “Analizando”, correosa y ágil, mejorando con ello el tono de crítica contra el mundo académico, científico, que ya destilaron en temas de trabajos anteriores como por ejemplo en “Balada inculta”. Sorprende cómo, casi diez años después de su debut, La Polla Records son capaces de seguir haciendo discos de semejante intensidad.

1.- Monopoly
2.- El ojo te ve
3.- La futbolera
4.- Erik el rojo
5.- Bang-bang
6.- Palabras
7.- Gladiadores TV
8.- La secta
9.- Fin de siglo
10.- El revolcador
11.- Harry lo hace por tí
12.- La trece
13.- Analizando

Voz- Evaristo
Guitarra solista- Txarly
Guitarra rítmica- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito

 




1996- Carne Para La Picadora

Puntuacion: 5
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play



 
Cerrada la etapa en Oihuka, con este disco se estrena la firma con GOR, tras la que se encuentra un conocido de la banda, Mariano Goñi, responsable de Ohiuka en los tiempos gloriosos del sello. La grabación se realiza en Lorentzo Records. Además, la banda pasa a llamarse simplemente La Polla, tras someterse ésta, por fin, a la sentencia judicial con la que se resolvió la demanda interpuesta contra ellos, presumiblemente por un antiguo técnico de sonido. Tercera portada seguida con diseño en composición tipo collage. En este caso se juega con la burla de una conocida serie de remezclas de temas de cierto éxito. La cabeza del forzudo esculturista ha sido cambiada por la de un ternero. A pesar de los mencionados cambios, se mantienen los nombres de Jean Phocas como técnico de grabación y de Manolo Gil, que, junto a Ernesto Morillo, se encarga de la portada.

En alguna entrevista, el grupo manifestó haber grabado este disco con la intención de “comernos menos el coco” que con los dos últimos trabajos en Oihuka, elaborados en una época de “movidas sobre el grupo”. Contaron con la colaboración puntual de algún miembro de Kaos Etílico y Potato.

Los temas se siguen centrando en el poco futuro que cabe esperar en esta sociedad: cuestiones laborales, convivencia con vecinos, drogas, alienación de la población con la televisión, el futbol, la industria nuclear, la violencia contra el individuo, incluso en forma de torturas. En lo musical resulta algo menos duro que el anterior; se deja escuchar incluso mejor. Con arreglos menos metálicos, se decanta más a una línea de punk-rock acelerado, pero, en algunos casos, muy acelerado. La batería por ejemplo llega a alcanzar velocidades de vértigo, no registradas hasta entonces. Si bien no se les puede acusar de ir ablandándose con el paso de los años, esta aceleración del sonido hacia registros incluso hardcore desfigura un poco el estilo forjado por la banda. “Quinta criminal” podría ser un ejemplo. Otras veces son los coros los que parecen no funcionar (“Carne para la picadora”, “Tan sometido” o “La solución final”). No se sabe bien si se está escuchando a la Polla o algún otro combo liderado por Evaristo.

Como en muchos trabajos previos de la banda, hay violencia explícita en las letras de algunas canciones. “Quinta criminal” es un ejemplo extremo, ya que la canción trata de eso, de contrastar la violencia que sufre el individuo con la reacción de éste, que resulta ser la criminalizada. Sin embargo llaman la atención algunos pasajes, como los de “Si quieres trabajar” (“me estoy quemando y me quemo tanto... / nadie me ve y yo lo tiro al suelo y allí encogido / crisis... crisis, le doy al tipo su merecido”) o las consignas de exterminio desperdigadas en temas como “La solución final” (“La solución es una cámara de gas / sólo falta un detalle, quién tendría que entrar”) o los pensamientos dirigidos a quienes se benefician económicamente de la insegura industria nuclear en “Tan segura y nuclear” (“esta gentuza no tiene nombre / No merecen existir.”) a las que antes La Polla no había tenido que recurrir en manifestaciones de rabia anteriores. Por otro lado, el ritmo musical desquiciado mencionado antes no ayuda precisamente a calmar ánimos.

El disco comienza precisamente con “Carne para la picadora”, tema centrado en la droga. No es de descartar pues que el título pretenda unir a la connotación carnicero-charcutera de destripa personas, el aspecto de la jeringuilla. Es uno de los temas en los que más choca la novedad de los coros. Como por ejemplo ocurre también en “Tan sometido”, en el que la combinación de voces guarda un parecido inesperado a los propios Dúo Dinámico. El tema en concreto viene cargado sin embargo de punk-rock con mucho ritmo. Se podría entender además como una contrapartida irónica y más poderosa del de “Career oportunities” de los Clash. Eso sí, la repetición final hasta la extenuación de la necesidad de estudiar carga un poco.

Como segundo tema una crítica-parodia de la figura del Rey con “Envidia cochina”. La confrontación con los nuevos medios tecnológicos también tiene su cuota en el disco. Al alegato anti-televisión y publicidad de “Distorsión” (“Te creamos un problema y le damos la solución”) se añade “Incomunicado”, título irónico para un tema dedicado a cómo nos conectamos al ordenador en la era de las comunicaciones.

Uno de los momentos cumbre del disco puede que sea “Jodiana”. Una composición dura, con música incluso siniestra, aunque con giros a velocidad hardcore, donde la letra se grita por momentos a escupitajos (“Dime porqué no sacar la cabeza de tanta mediocridad / dime quien vive en el piso de arriba, pudiera ser la razón / parece que lo de menos quien causa tanto dolor / Y la verdad va descalza pidiendo para comer”). Interesante sin duda resulta, como otras, irreconocible como tema de La Polla. “Tan segura y natural” es otra muestra de buen punk-rock. Son las mejores guitarras del disco.

“La solución final”, que debe su título a las controvertidas frases sobre exterminio referidas antes, tiene intenciones de constituirse en himno. Musicalmente se acerca al rock callejero de Barricada. Pero resulta por el contrario de lo más flojo, con una letra con momentos muy bajos (“porque tú eres un rico, pero temes la oscuridad / Oscuridad que tu riqueza oscura suele provocar).

El disco termina con “Gol en el campo”, musicalmente uno de los momentos más acelerados. El futbol entendido como el opio del pueblo da la excusa para una letra que alcanza cotas muy altas de ingenio (“qué bonito es el fútbol para los que gobiernan / están pegando el palo sin partido de vuelta / Gol en el campo paz en la tierra / Justicia corrompida arbitra la contienda / patrón enloquecido despide libremente / y roban la pelota por la extrema derecha / atentos al remate que va directa a puerta”). No participa el grupo de la alegría o euforia que el deporte del balón despertó en bandas de la época como Tijuana in Blue.

En definitiva, un disco que destaca por lo intenso, pero en el que la banda, tal y como la conocemos, queda desnaturalizada, no se la reconoce.

1.- Carne pa´ la picadora
2.- Envidia cochina
3.- Amigo, si quieres currar
4.- Distorsión
5.- Tan sometido
6.- Quinta criminal
7.- Jodiana
8.- La solución final
9. Incomunicado
10.- Sin salida
11.- Tan segura y natural
12.- Cara de perro
13.- Gol en el campo

Voz- Evaristo
Guitarra solista- Txarly
Guitarra rítmica- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito

 




1998- La Polla En Turecto

Puntuacion: 7
Estilos: Punk, Hardcore

   Para escuchar el disco dale al play



 
Otro disco en directo diez años después de “En Directo” (Oihuka, 1988). De hecho su grabación resultó ser, tal y como manifestó el grupo en alguna entrevista, un desquite con respecto a la experiencia anterior en directo. La banda eligió conciertos en tres ciudades, Madrid, Barcelona y Zaragoza para su grabación, y se concienció para hacer buenas tomas y lograr así un trabajo de la mayor calidad posible. Curiosamente no se eligió ningún tema de "Bajo Presión" (Ohiuka, 1994).

Como anécdotas, la manera de simular la celebración de un presunto gol en escena de alguno de los miembros, al tocar “Gol en el campo” o la adaptación a los tiempos que corren de la ya histórica “Herpes, talco y tecno-pop” por su equivalente “Sida, talco y bakalao”.

El concierto acaba con “Cara al culo”, recuperado para la ocasión, que completa una generosa lista de treinta temas. Tras la despedida de la banda, el público responde con gritos de “Evaristo, Evaristo” y el consabido “Un bote, dos botes, fascista el que no bote”.

1.- Salve
2.- Mis cojones y yo
3.- Alicia
4.- Lucky man for you
5.- Balada inculta
6.- Envidia cochina
7.- Come mierda
8.- La solución final
9.- Gol en el campo
10.- Estrella del rock
11.- El avestruz
12.- Johnny
13.- Txus
14.- La llorona
15.- Ciervos, corzos y gacelas
16.- Tú alucinas
17.- Tan sometido
18.- Los siete enanitos
19.- Carne pa´ la picadora
20.- Nuestra alegre juventud
21.- Radio crimen
22.- Chica ye-ye
23.- No somos nada
24.- Vuestra maldición
25.- Herpes, talco y tecno-pop
26.- Sin salida
27.- El congreso de los ratones
28.- Ellos dicen mierda, nosotros amén
29.- Iván
30.- Cara el culo

Voz- Evaristo
Guitarra solista- Txarly
Guitarra rítmica- Sume
Bajo- Abel
Batería- Fernandito